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REACCIONES QUE LLEGARON AL CORREO DE EL ESPECTADOR

 

Nombre: sanss 23/03/2007
Este comentario va dirigido no sólo al señor Álvaro Restrepo, sino a todos los que han comentado en este espacio criticando la postura del autor, argumentando algunos que se basa en hechos de hace más de treinta años. He decidido arriesgarme a comentar en este espacio (…) Mis compañeros aún no se dan cuenta del daño que el colegio causó en su carácter. Desde mis primeros años en el San Carlos, me sentí orgulloso de pertenecer a la institución, y durante mis años de educación primaria, a pesar de que no fui el mejor alumno en la promoción, siempre fui medianamente bueno, y las maestras siempre destacaron mi capacidad de ser el mejor, a pesar de que mi desconcentración y en ocasiones irresponsabilidad no me lo permitieran. La entrada a bachillerato fue muy dura, salí de ese mundo supuestamente idílico en el que me encontraba, para enfrentar una serie de responsabilidades que desencadenarían problemas académicos de gran magnitud. Por fortuna, durante la primaria me preparé socialmente para la entrada a bachillerato, y dentro de un grupo bastante grande de amigos, logré sobrevivir al gran cambio. Sin embargo, la presión académica creció día tras día, y en oposición, mis ganas de trabajar decrecieron, convirtiéndose así en un círculo vicioso, y hoy lucho por recuperar lo que yo era. Pero más allá de todo esto, mi perspectiva de todo lo que me pasó en el colegio cambió gracias a Álvaro Restrepo. Desde el día en que leí su artículo pude abrir los ojos a lo que en realidad había sucedido, y subyacente en mi experiencia, me vi reflejado en su anécdota. (…) Así pues, llegué a mi tortura final, el punto culminante de mi doloroso camino por el colegio San Carlos (…) Me di cuenta de que las cosas estaban fuera de control: ya varias veces durante aquellos meses me había automutilado, y me había provocado cortaduras poco profundas pero muy notorias en el brazo izquierdo (…) Ante esta presión, no tuve más opción que explotar ante mis padres, quienes comenzaron con la búsqueda de un psicólogo por mi petición personal, sin saber ellos de mi grave problema de automutilación, (…) la cual aumentó con el tiempo; mi brazo empezaba a parecer del color de las heridas cauterizadas, y aun así, no podía controlarlo: se había convertido en adicción. (…) La ayuda psicológica empezó a parecer inservible (…) Intento el suicidio. Fracaso. Me hundo en la depresión (…) Finalmente un respiro llegó a mí, y dejando a un lado el bisturí, comencé a mejorar mis hábitos de estudio. Sin embargo, recientemente, durante un descanso, el padre Francis Wehri me sorprendió fumando, junto con otro de mis suicidas amigos. Fui suspendido de nuevo, esta vez por cinco días (…) No es que quiera culpar de todo esto al colegio, quiero hacerles ver que no se preocupan por sus estudiantes, la presión académica que ejercen, causando así una nueva fuente de estrés para los alumnos. (…) Las cosas no han cambiado desde la época de Restrepo, y el colegio sigue con la misma filosofía absurda. El San Carlos esconde mucho detrás de su máscara de la mejor institución educativa de Bogotá y de Colombia... Absurdo.

Nombre: ClubPea 13/03/2007
¡A mí también me pegó Sister Edwin varias veces! Y después el h.p. de Daniel Sarmiento. Ojalá me lo pusieran en frente para darle como él me pegó a mí, ahora que mido 1,80. ¡Qué cobardes! Qué mala manera de formar, y eso no fue hace tanto, fue en los noventa. Y en bachillerato primero me pegó Bercho, segundo me pegó otro idiota cacorro al que le eché una gaseosa en la cara por manosearme en el bus, y por último uno de una promoción arriba que por alguna razón me odiaba y nunca entendí por qué. Lo único que me hizo sobrevivir fue la gran calidad de amigos que tuve, excelentes personas, estudiantes y atletas que me hicieron sobrellevar esa jartera de épocas, y me hicieron querer al colegio. También por el padre Francis, que me ayudó en varias oportunidades, e impidió que el idiota de Daniel Sarmiento me echara injustamente, por decirle que no me pegara. Y por uno que otro buen profesor. Tengo una relación de odio y amor con el colegio, pero debo decir que le tengo más aprecio pues ahí me formé e hice mis mejores amigos.

Nombre: rmadrid 01/03/2007
Mi experiencia fue idéntica. Estudié en el colegio de 1973 a 1985, es decir, primaria y bachillerato «de pe a pa». La misma brutalidad, la misma competitividad, el mismo clasismo, el mismo drama sexual y las mismas humillaciones. Sin embargo, es importante afirmar que a pesar de los muchos traumas que he cargado encima, también obtuve una educación intelectualmente privilegiada y, ante todo, tuve la oportunidad de cultivar amigos que han sido como hermanos para mí. Sólo quiero comentar que en un mundo tan polarizado, dejemos de endiosar (el padre Francis está muy distante de ser perfecto) o destruir (la desgraciada Sister Edwin debió haber cargado un alma muy amarga) y simplemente aceptemos, respetemos, admitamos, reflexionemos y aprendamos para no repetir los errores de un sistema imperfecto en un país aberrado.

Nombre: danzola 01/03/2007
Leyendo ahora el artículo en mención, pienso que las impresiones son bastante acaloradas y no es nuevo para nadie que la filosofía del colegio es promover la competitividad, ya que el contexto del país está totalmente enmarcado en la mediocridad. Simplemente quiero agregar para el autor de la columna que en alguna forma esta filosofía sí influenció su desarrollo profesional y es algo que debería reconocer como positivo en su formación. Por favor, si todos pensamos y estamos seguros de lo importante que ha sido el Colegio San Carlos en nuestras vidas, aportemos con el comentario en vez de generar una pugna virtual con el escritor. De mi parte, agradezco al Colegio San Carlos porque en verdad fue una etapa que, al igual que el autor, fue inolvidable por los momentos de dolor y sufrimiento, pero a la vez de solidaridad y comunión sancarlista. Saludos a toda la comunidad sancarlista y que continúen por la senda del éxito.

Nombre: martinc      01/03/2007
Definitivamente la ignorancia de Álvaro Restrepo, Ormus Cama y LaU es increíble. Para los días en que estudiaron Restrepo y Cama en el San Carlos, ese era el tipo de educación que se impartía en muchos colegios, no sólo en el San Carlos. Los tiempos han cambiado, a tal punto de que se le abrieron las puertas del San Carlos para que Restrepo bailara empeloto, ¡iax! A pesar de todo el Colegio San Carlos sigue posicionado entre los mejores del país, sin tener nada que ver con el estrato socioeconómico de sus estudiantes ni sus familias; es el colegio bilingüe más económico, y para entrar sólo hay que pasar un examen, no hacen falta palancas ni bono. No culpemos a los colegios por los problemas de los alumnos. ¿Será que también trataban a patadas a la niña que el año pasado se suicidó en el Gimnasio La Montaña ? Una cosa más: ¿han visto los listados del Icfes de los últimos 40 años? ¿Cuál colegio está siempre entre los diez primeros? Una cosa más: no soy egresado del San Carlos.

Nombre: LaU 28/02/2007
Definitivamente, esto es una locura... Primero, me permito felicitar a los señores Álvaro Restrepo y Ormus Cama, pues se han atrevido a hablar, sabiendo que son minoría, y quiero decir algo, en mi concepto, importante. Todos podemos ver aquí que los que han hecho comentarios insultando al señor Restrepo son del Colegio San Carlos, y el único argumento «válido» que tienen es que el San Carlos es el mejor colegio del país, y de ahí han salido los mejores profesionales con los que contamos... pero en realidad pienso que esos cargos altos a los que han llegado tales profesionales, no sólo tienen que ver con el nivel de educación sino porque pertenecen a familias prestantes y con muchísimas influencias, como Pastrana (…) Me siento orgullosa por ser colombiana, por pertenecer a la misma nación del señor Restrepo, de aquel hombre que se vio afectado por los maltratos físicos y psicológicos, y que pese a esto siguió adelante y ahora es motivo de orgullo y ejemplo, por lo menos para mí (y aunque no lo acepten los tan orgullosos sancarlistas, para ellos también). Gracias por este buen artículo, que es de mucha ayuda y sirve para abrirle los ojos al país sobre lo que realmente es el «mejor colegio del país»; ojalá se estén quemando en el infierno (si es que existe) las dichosas monjas, hijas de Dios, que sólo se dedicaron a atormentar a unos enanos de apenas siete años. ¡Qué horror! Felicidades, Colegio San Carlos.

Nombre: p258 28/02/2007
Creo que el CSC no tiene la culpa del homosexualismo reprimido, ni de la infancia reprimida, ni de la formación reprimida de los padres, de un simple bailarín reprimido, que sólo vive de recuerdos de odio, porque no pudo lograr lo que los mejores hemos podido a través de todos estos años. Muy bien dicho, el mejor colegio de Colombia. Aunque a algunos reprimidos no les guste.

Nombre: Ormus Cama 28/02/2007
Estudié muchos años más tarde que el autor en dicha institución. Afortunadamente por segundo de bachillerato, y a pesar de las presiones de mis padres por continuar, me salí. Sin embargo, mis recuerdos son tan agrios como los del autor, y las heridas igualmente profundas. La educación del San Carlos está basada en la humillación de muchos para beneficio de unos pocos. Hacen fuertes a algunos pero a otros los pueden acabar. Muy buenos políticos, muy buenos corredores de bolsa, pero difícilmente aporta algo para crear buenos seres humanos. El que tenga aspiraciones humanistas va a sufrir. Los pocos que logran destacarse por ese camino han tenido que luchar muchísimo. A algunos sólo les queda crear a partir del rechazo, desde un existencialismo resultado de una educación cruel, que desprecia de tajo la sensibilidad. Muchos compañeros con los que seguí estando en contacto se encuentran hoy, después de muchos años, afectados irremediablemente por este tipo de educación. Yo hacía parte de la generación en que se suicidó Gustavo Fernández. Y hubo más intentos de suicidio. (…) Cosas que no olvidaré y estoy seguro de que muchos más tampoco: las humillaciones verbales y físicas de sister Edwin (que se estará quemando en el infierno) (…), las cachetadas del padre Dennis, los reglazos en el convento de sister Emily (a puerta cerrada en su habitación). El trato cruel del amaneradísimo padre Valerian. Los favoritismos del padre Sebastian a los deportistas y el rechazo a los que no lo eran. Las saladas en el chorro de agua. Los círculos que se hacían para animar las peleas. Este es el tipo de educación que imparte el San Carlos para lograr crear «triunfadores».

Nombre: juanpafer 27/02/2007
Señores de El Espectador: ¡seamos serios, por favor!
El Colegio San Carlos es el mejor del país; ha formado líderes en todos los campos (política, ciencia, arte, música, etc.). El padre Francis Wheri, OSB, ha creado una institución que está, permanentemente, en busca de la excelencia y es, sin ninguna duda, uno de los grandes formadores de hombres colombianos de los últimos años. ¿Quién es este cincuentón desadaptado —que baila empeloto— para cuestionar sus métodos?

Nombre: eduper12 27/02/2007
Qué vergüenza que una persona, que se hace llamar sancarlista, escriba toda esta cantidad de estupideces que sólo reflejan una absoluta disfuncionalidad familiar, la cual quiere ocultar culpando a una institución que le ha entregado al país los mejores profesionales con conciencia social, ética y entrega por lo que hacen. Es normal que pasen muchas cosas como las que usted menciona aquí, pero esa es la vida, señor, eso endurece el carácter y nos ayuda justamente a no volvernos como usted. Qué horror...

Nombre: camilocano 26/02/2007
El Colegio San Carlos es una institución en la que se forman los colombianos líderes del futuro. Esta formación no se consigue gratis, requiere disciplina, constancia y dedicación. Y aunque los que pasamos por el CSC llegamos a sentir a veces la presión académica, la mayoría supimos aprender de eso y crecer como personas antes que volvernos resentidos y culpar al colegio por nuestros problemas. Yo creo que el San Carlos no es un colegio para todos. Recuerdo compañeros a quienes sus padres retiraron del colegio porque reconocieron que su hijo no estaba adaptándose al modelo.

Nombre: jjj_csc 26/02/2007
Creo que todo lo que escribió es una basura... Si usted escribió eso, es porque quiere llamar la atención y es un pobre fracasado... Además, si por alguna razón fuera así, ahora todo ha cambiado y los profesores son excelentes, los estudiantes igual, los empleados son muy buenos y qué decir de las instalaciones... están perfectas.

Nombre: esotro 26/02/2007
El resentimiento nunca se desvanece... y mientras más perdura, más carcome a la persona que lo porta. Un claro ejemplo es el de Álvaro Restrepo, que sólo se encarga de plasmar sus malos momentos intentando buscar culpables en su vida... qué lástima. Y en cuanto a Pastrana... desafortunadamente, es la otra mala excepción sancarlista... Son las malas excepciones, como las de Restrepo y Pastrana, las que resaltan el lado negativo del colegio... Así como las mayorías (que sin duda son buenas) se encargan de demostrar que el CSC es indudablemente de los mejores colegios del país.

Nombre: acanoqui 26/02/2007
Definitivamente para cada persona hay un esquema de enseñanza al cual se va a adaptar con más facilidad y que le va a beneficiar en su formación; pero no se debe olvidar que la casa y la familia son importantes en este proceso. La formación que recibí en el Colegio San Carlos y la que me dieron en casa ha sido determinante en los logros en mi vida profesional, como persona y como padre. Posiblemente el autor, en la complejidad y disfuncionalidad de su personalidad y de su estructura familiar, no encajaba en ese sistema, y él y su familia lo deberían haber detectado más temprano. De todas maneras, siento mucho todas esas heridas y resentimientos que tiene, pero le sugiero que se apegue a la verdad y busque sus respuestas en otros escenarios de su confundida vida.

Nombre: juancho 26/02/2007
Me parece que usted es una persona que carece de carácter, y por eso está buscando culpables en sitios donde no debe hacerlo. Uno debe tener la entereza y la capacidad para afrontar sus propios fantasmas, sin cambiar el cauce de sus propias responsabilidades. El San Carlos me dio carácter, fortaleza y capacidades para afrontar el mundo real; no es una fantasía de un baile artístico, es mucho más. ¡Hay que avisparse, mijo!

Nombre: martinc 26/02/2007
Es una lástima que no tenga la valentía y gallardía que le demostró a usted el padre Francis. Pienso que lo que ha logrado hacer de su vida se lo debe al sin duda alguna mejor colegio de Colombia. Tal vez en un colegio femenino habría logrado sus más altas metas.
SEPARATA ESPECIAL DE LA REVISTA NÚMERO: LLORA ET LABORA
 
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