Cada vez que aparece una nueva revista suele decirse que es justamente
la revista
que todos estaban esperando. Es justo decir que Número es precisamente
la revista
que todos no estaban esperando. Nuestro propósito, antes que confirmar
expectativas, es proponer cosas absurdas y quiméricas que están
más allá de nuestro alcance y que bordean la irrealidad. Al fin
y al cabo nada más aparentemente irreal que la atmósfera del mundo
que nos ha tocado, con sus crueldades, sus fantasmagorías, sus
engaños que todo el mundo reverencia y sus crímenes que todo el
mundo tolera. Se requiere mucha imaginación para creer en un futuro
cualquiera, y mucha locura para creer en un futuro feliz. Por
eso queremos creer en un futuro espléndido, y, si se nos perdona
el exabrupto, en la posibilidad, incluso, de un presente feliz.
Adiós a las ideologías que prometían para mañana el Paraíso y
para hoy sólo sangre, sudor y lágrimas. Queremos lo mejor y los
queremos ya. Para ello ofrecemos esta revista a todos los que
quieran soñar algo más noble y más bello que la ración de horror
de cada día. Una revista que no se debe a ningún poder, que sólo
se somete a la lucidez, a la inteligencia, a la imaginación y
a sueños excesivamente utópicos.
Esta revista se propone ser una sorpresa en cada Número, y para
ello cuenta con lo
que no tienen otras: el más calificado e inmodesto grupo de cómplices
en el arte de comunicarse con el mundo, un grupo tan arriesgado
que hasta ha permitido que su número sea el peligrosísimo 13,
en el que siempre han cabido desde la redención hasta la traición.
Ejemplo de la imperiosa convivencia que Colombia requiere, una
revista en la que quepan todas las ideas, siempre que logren serlo,
todos los lenguajes, todas las culturas, todas las razas, y hasta
todos los prejuicios, si logran tener algún encanto y no vienen
acallando a los otros. Nos esforzaremos por hacer que todos los
Números sean obras de arte en cada página, hasta lograr que por
fin se cumpla el dictamen famoso y la realidad decida imitar al
arte.
Por último: Número es una revista cultural. Pero como la cultura
se ha ido
volviendo sinónimo de tedio ceremonioso, de respetables ladrillos
y de bostezos
republicanos, queremos que sea una revista de culturas, de muchas
culturas
distintas, y queremos devolverle a la cultura su pimienta de sorpresa
y de fiesta, su
filo y su peligrosidad, su irreverencia y su fuego sagrado. Algo
está comenzando en
estos trópicos sin nombre, y acaso el primer Número sea el comienzo
de una
aventura inagotable.
De todos modos, en este punto, Número empieza a contar.
Julio de 1993
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