I. DIAGNÓSTICO
A. Conocimiento del sector
«Una de las principales limitaciones del sector cultural en Colombia está dada por las restricciones de información y estadísticas. Aunque existen algunos avances, como el desarrollo del Sistema Nacional de Información Cultural (Sinic) y la Cuenta Satélite de Cultura, los indicadores existentes aún son insuficientes para evaluar con certeza la evolución del sector o realizar comparaciones con otros países». —Visión Colombia 2019— La dificultad del levantamiento, consolidación y análisis de información es uno de los factores más críticos para identificar en Colombia y Latinoamérica las necesidades y prioridades del sector cultural en general, y del subsector artístico en particular2. Se carece de indicadores apropiados y de un sistema de información que permita evaluar el impacto en la ejecución de políticas, hacer seguimiento continuo a la política cultural o ajustar los criterios de distribución de recursos públicos para el sector3. Existen algunos diagnósticos parciales del sector cultural en el país, como el Mapa Cultural de la Costa Caribe, emprendido por el Corpes del Caribe (1992); el estudio sobre indicadores de gestión para el sector de Museos de Bogotá (2003); los estudios de consumo cultural y mercados laborales del IDCT (1997 y 1999); el Proyecto de Economía y Cultura del Convenio Andrés Bello (1999); el Mapeo de Industrias Creativas en Bogotá y Soacha (2002), realizado por el Consejo Británico, el Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT), el Centro de Estudios para el Desarrollo Económico (Cede) de la Universidad de los Andes y la Cámara de Comercio de Bogotá; el conjunto de estudios sobre el impacto de la cultura en la economía del Ministerio de Cultura y el Secab (2003), que han arrojado algunas cifras y han servido de base para la formulación de políticas culturales en Colombia. El Grupo de Economía y Cultura del ministerio ha participado en varias de estas iniciativas en la última década, y ha contribuido a evaluar la dimensión del sector cultural en el país, calculando su aporte directo al PIB en 1,1% promedio para el período 1995-20014. Basados en estos cálculos se encontró, de manera provisional, que el valor agregado de las «actividades teatrales, musicales y otras actividades artísticas» representó 0,7% del valor del sector cultural en 1999. En esta cifra no se incluyen todas las actividades artísticas, y probablemente esté subestimada5; sin embargo, aumentó a 1,0% en el 2000 y a 1,6% en el 2001. Con el desarrollo de la Cuenta Satélite en Cultura se espera confirmar la tendencia al crecimiento de la participación del subsector artes y obtener una mejor aproximación a su participación en el sector cultural. Mientras tanto, el sector artístico carece de bases de datos específicas y de investigaciones que abarquen todas las áreas artísticas en el territorio nacional. Esta situación desdibuja su potencial ante los gobiernos, los demás gremios y los propios agentes e instituciones que componen el sector de las artes. La implementación del Sistema Nacional de Información Cultural (Sinic), como plataforma —continuada e integradora— de la información del sector cultural es una prioridad, ya que es herramienta fundamental de planeación y formulación de políticas pertinentes para el subsector. Además del desarrollo de la Cuenta Satélite y el Sinic, se requiere infraestructura pública de documentación del sector para apoyar la creación, la investigación, la circulación, la apropiación y el fomento de las expresiones artísticas. No obstante, los medios de recolección, protección, catalogación y difusión de materiales documentales son demasiado precarios, limitados y aislados para dar cuenta de la producción artística colombiana contemporánea tanto nacional como regional. Los pocos centros de documentación existentes para áreas artísticas se consideran aún, salvo contadas excepciones, simples archivos, y no sirven de espacios que propicien la investigación y la difusión de las prácticas y de las creaciones artísticas. El desarrollo óptimo de las herramientas de información y el fortalecimiento de la infraestructura cultural necesaria para el progreso del sector artístico requieren el apoyo de los agentes del sector, así como su compromiso en los procesos de registro, reconocimiento, participación y organización sectorial en la comunidad cultural.
B. Educación artística
1. Una de las principales necesidades identificadas en las actas de los Consejos de Áreas Artísticas y de las Jornadas Regionales de Cultura es desarrollar políticas y acciones de fomento a la educación artística y cultural, al igual que establecer una agenda conjunta con el Ministerio de Educación. Se registra la carencia de desarrollos en el sistema educativo que permitan articular la debida unidad de la educación no formal y la formal. En este sentido, no existen mecanismos adecuados que permitan la profesionalización de los agentes del sector, la calificación de los maestros y sabedores, de manera que sea posible abrir oportunidades de continuidad a las vocaciones, talentos y saberes hacia la formación especializada y la acreditación, como factor de mejoramiento de la calidad de vida y oportunidades laborales. La falta de articulación entre los ministerios de Educación y de Cultura omite el potencial que el impulso a la formación en proceabriendo caminos de experimentación, de ruptura y riesgo creativos, de complementariedad en el cruce de lenguajes y fronteras.
1. Educación formal
Educación básica y media
La valoración de la educación artística y cultural como un área fundamental del conocimiento (artículo 23 de la Ley 115 de 1994), así como la obligación de impartirla se desconocen en muchos ámbitos públicos y privados; además, entre otros factores, explican el consiguiente papel secundario que se le otorga socialmente a la expresión artística y cultural. En cuanto a las oportunidades de democratizar la apropiación y el desarrollo de las vocaciones artísticas (educación en la niñez), se señala que se están desaprovechando las ventajas que comportaría una relación entre los dos sectores. No son muchas las experiencias exitosas en educación artística, y faltan proyectos editoriales y redes de centros de documentación que identifiquen, sistematicen y divulguen investigaciones y prácticas agrava el problema. Por otra parte, es importante recoger experiencias que, con un consenso de su validez artística, pedagógica y su pertinencia regional, ofrezcan pistas y derroteros de formación artística que complementen y superen las limitaciones de la educación con estándares generales, para responder así al concepto de «competencia» formulado por el Ministerio de Educación de «saber hacer en contexto».
Educación superior
Actualmente hay 11.902 programas de educación superior inscritos en el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES); de éstos, sólo el 1,3% corresponde a programas relacionados con las áreas de artes visuales (33%), literatura (30%) y música (26%), desatendiendo disciplinas artísticas como la danza y el teatro. En trece de los 32 departamentos del país (42%) no tienen registrado programa alguno relacionado con las artes. Los programas registrados se encuentran principalmente en Bogotá, D.C. (36%), y el resto está sobre todo en Antioquia (19%), Valle (8%), Santander (6%) y Caldas (5%), generando una movilidad hacia los centros urbanos que no garantiza el retorno de los profesionales en artes a su lugar de origen. A los inconvenientes de cobertura se suman los graves problemas de calidad y concentración de la oferta calificada. Según un estudio realizado por la Academia Superior de Artes de Bogotá, las oportunidades que tienen los jóvenes de estratos 1 y 2 para acceder a esta formación superior son muy bajas6. Estas falencias en la educación superior de las artes explican, en parte, el peso tan importante que tienen para las artes las instituciones de educación no formal del país. De hecho, las circunstancias han promovido una situación en la que el ejercicio de las prácticas artísticas, en especial en las escénicas, es restringido al campo empírico, con muy escasas posibilidades de renovación, calificación y reconocimiento. Finalmente, se destaca la poca oferta de especializaciones artísticas mientras crece la necesidad de una formación que asegure la profesionalización del sector de las artes y genere nuevas perspectivas de proyección laboral. Las pocas especializaciones existentes se concentran en Bogotá, y algo en Medellín7.
2. Educación no formal
Se presentan enormes deficiencias en la profesionalización de los artistas. Por un lado, no se cuenta con un sistema de información que permita tener un inventario de los centros que imparten educación artística no formal y, por el otro, existe una carencia de mecanismos que favorezcan la acreditación de la calidad de las instituciones que imparten esta formación y de normatividad específica aplicable. En este panorama, es débil la formación artística en buena parte de las regiones del país, puesto que es poco calificada, poco sostenible y sin proyección en la educación formal. En tal sentido, se requiere proyectar hacia la literatura, las artes escénicas y las artes visuales, los avances que en materia de educación no formal ha logrado el Plan Nacional de Música para la Convivencia. De igual manera, es importante capitalizar y complementar los esfuerzos del Programa Nacional de Concertación en materia de apoyo descentralizado a proyectos de formación artística y cultural. En 2004, 36% de los proyectos apoyados por el Programa Nacional de Concertación fueron de formación artística, los cuales recibieron el 18% de los recursos totales del programa. Las instituciones apoyadas en proyectos de formación artística por el Programa Nacional de Concertación corresponden en una baja proporción (5%) a instituciones de educación formal. La mayor parte de los proyectos apoyados corresponden a proyectos de instituciones públicas, como alcaldías municipales (51%) y gobernaciones (4%), y a proyectos presentados por fundaciones (14%), corporaciones (8%), casas de cultura (4%) y fondos mixtos (3%). Cabe destacar, entonces, que el apoyo principal del Programa Nacional de Concertación a la formación artística estuvo dirigido a proyectSin embargo, hay incertidumbre sobre el grado de informalidad que este modelo de apoyo a la demanda pueda incentivar: muchos de los proyectos apoyados pueden incumplir los estándares normativos y de registro que regulan la educación no formal en el país. Los recursos del Programa Nacional de Concertación, al estar orientados a apoyar la demanda de proyectos, difícilmente pueden resolver problemas preexistentes para la formación artística, tales como la carencia de oferta de formación superior en todas las disciplinas artísticas, o en algunas de sus expresiones. El fortalecimiento de la formación profesional en el campo artístico exige, adicionalmente, atender de modo integral necesidades de educación en los ámbitos de gestión y emprendimiento, para lo cual tampoco existe en la actualidad una oferta adecuada. En este ámbito existe el reto de articulación del Ministerio de Cultura con el Sena, el Ministerio de Educación y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, de modo que el sector artístico se beneficie también de las políticas y la inversión en la cultura del emprendimiento y el desarrollo de niveles técnicos que implementan estas instituciones.
C. Organización del sector
«La cultura está presente en todos nuestros actos, enriquece nuestros derechos políticos, sociales, económicos y es base para estimular y desarrollar la convivencia (...) De hecho, los valores culturales son fundamentales para el desarrollo y contribuyen profundamente a la cohesión social (...) Sin embargo, el sector afronta grandes retos de sostenibilidad, como lo evidencian la efímera existencia de una gran variedad de iniciativas e instituciones culturales, la ausencia de estímulos a la inversión privada en cultura, la fragilidad de la agenda internacional de promoción de la cultura colombiana, la debilidad de las cadenas de producción y comercialización de los bienes y servicios generados por las industrias culturales, la desarticulación de las fuentes de financiación del sector en el contexto nacional y la incipiente búsqueda de recursos de cooperación internacional». —Plan Nacional de Desarrollo «Hacia un Estado comunitario»—
1. Informalidad
Puede afirmarse que el sector artístico está poco organizado en el país y que la mayor parte de las organizaciones son pequeñas y se rigen por la informalidad. El Mapeo de Industrias Creativas en Bogotá y Soacha (2002) mostró en este sentido que el 83% de los «establecimientos encuestados del subsector arte» son personas naturales, que el 97% no está afiliado a ninguna agremiación, que el 58% afirma no poseer un adecuado conocimiento de las normas y leyes que regulan su actividad, que el 56% no lleva a cabo ninguna contabilidad de sus actividades y que el 24% realiza sus actividades en el espacio de vivienda8. Esa informalidad refuerza la imagen de los artistas como seres aislados, que basan su creatividad en un trabajo puramente individual y encubre el hecho de que en la práctica, una vez gestada la obra original, se necesitan un contexto y una trama de interrelaciones que permiten reconocer y valorar actividades basadas en la creatividad, el talento y las habilidades individuales y de una organización para promover su divulgación y entregarla al público. La creatividad está inmersa en un proceso en el que se requieren conocimientos, habilidades, redes y tecnologías para interconectar las ideas de los artistas con los ámbitos en que dichas ideas florecen y se materializan, así como con el público. Las prácticas artísticas se desarrollan en el marco de un complejo espectro de contextos y formas organizacionales que hacen que la creatividad prospere. Un solo individuo, por más creativo que sea, no puede realizar todos los pasos de esta cadena, y las habi9. En tal sentido, se debe romper el tabú según el cual artistas y administradores no se llevan bien y pertenecen a culturas distintas: «La mejor salida a este dilema consiste en fortalecer una cultura de la asociatividad, que reconozca la creatividad como un proceso en el que están inmersos muchos individuos, no solamente el artista, y que requiere la existencia de intermediarios importantes, en particular productores de arte y gestores culturales, para desarrollar vínculos y alianzas de cooperación con aquellos que contribuyen a la cadena de formación de valor en el proceso creativo»10. La creatividad es fruto de la diversidad. Los procesos y formas organizacionales que recogen la creatividad artística deben ser diversos, pues las formas de creatividad son múltiples y requieren tipos de organizaciones flexibles para acogerlas. Por eso resulta útil pensar en los híbridos organizacionales. Las redes son las formas que describen mejor esta diversidad organizacional, en la medida en que se alejan de soluciones reducidas al mercado y de lógicas burocráticas. Su característica básica es la generación de lazos contractuales (formales o informales) recurrentes que se establecen entre entidades autónomas. Incluyen alianzas temporales durante el proceso de creación y realización de una obra, contratos o pactos diseñados para combinar las competencias básicas de distintas personas o firmas, fusiones entre firmas, o trabajo cooperativo basado en la confianza. Su elemento principal son el intercambio de información, la colaboraciónLos bajos niveles de trabajo en red, de organizaciones formalizadas, agremiaciones y alianzas en el sector artístico en Colombia, pueden explicar lo efímero de muchas iniciativas artísticas que no logran hacerse sostenibles, competitivas y plurales en sus contenidos. Sin embargo, se ha notado una tendencia que puede revertir dicha situación. Las organizaciones artísticas, entre éstas los teatros, las salas concertadas, los museos, talleres literarios, talleres de creación, han encontrado en las redes mecanismos más eficientes para el intercambio de información, recursos y, en algunos casos, la realización y ejecución de proyectos conjuntos. La Dirección de Artes ha identificado más de diez redes artísticas en las diversas manifestaciones artísticas que agrupan organizaciones e individuos en diferentes frentes de la cadena productiva. Su fortalecimiento propiciará la descentralización y autogestión deLas organizaciones y agentes del sector requieren una red de relaciones que generen empleos e ingresos a través de la producción de bienes simbólicos (ideas, imágenes, vivencias) basados en propiedad intelectual11. Pese a ello, las problemáticas relacionadas con la retribución a los creadores pasan por la falta de credibilidad en las sociedades de gestión de derechos o por su ausencia. La poca ilustración sobre su trabajo, los numerosos ejemplos de artistas populares que viven en situación de pobreza y cuyas obras son explotadas, los inconvenientes que tienen que ver con derechos colectivos y la piratería percibida y aceptada por sectores del público como un canal alternativo, conforman una problemática que, si bien no compete directamente al Ministerio de Cultura, está en el centro de la condición de vida del sector artístico y debe ser objeto de estudio e integración de acciones para resolver los dilemas que conlleva.
2. Sostenibilidad
Los problemas de sostenibilidad de las organizaciones artísticas y de las empresas vinculadas a las prácticas artísticas están relacionados, en buena medida, con las escasas fuentes de financiación sensibles a las particularidades del sector; mercados reducidos y altamente competidos; carencia de una planificación estratégica que proyecte cada una de estas iniciativas en el tiempo, y altos costos financieros y de recurso humano que suponen la formalidad. En el caso particular de las fuentes de financiación se pueden identificar falta de formación e información, desinterés y poco reconocimiento del sector por parte de las instituciones promotoras, experiencias poco exitosas en el pasado que generan desconfianza mutua y, sobre todo, falta de líneas de apoyo específicas. En efecto, de las 27 incubadoras de empresas que integran el Sistema Nacional de Creación e Incubación de Empresas, sólo una de ellas está dedicada a la promoción de las mipymes en el sector de la cultura y las artes12. Las demás, aunque no necesariamente las excluyen, no ofrecen los servicios de apoyo requeridos para el desarrollo de las industrias culturales o creativas, que por lo general precisan mayores tiempos de incubación, soportes de subsidio sostenidos y mecanismos que se adapten a sus formas de producción, los cuales difieren de las de otros sectores. Pese a que se ha logrado sensibilizar paulatinamente a las instituciones en el país frente a la urgencia de crear y abrir oportunidades equitativas de acceso para los subsectores de las artes a la oferta de créditos y microcréditos blandos, fondos de capital de riesgo, capital semilla, entre otras fuentes, se hace necesario fortalecer todavía más a las organizaciones mismas para que generen mayor confianza con sus planes de negocio, propuestas y proyectos, y estimular así la inversión y la apertura de canales nuevos de financiación para las artes. Cabe señalar que el Programa Nacional de Concertación otorga aportes a entidades sin ánimo de lucro del sector cultural de manera descentralizada, lo cual ha sido un incentivo para la formalización del sector. Sin embargo, al lado de esta estrategia, la más visible y tradicional, no se han consolidado nuevas estrategias nacionales de financiación y fomento a la productividad de cooperativas, gremios, sindicatos y asociaciones. De hecho, el sector artístico en general no se siente favorecido por las políticas y estímulos a las mipymes: en el Mapeo de Industrias Creativas en Bogotá y Soacha (2002) se señala que sólo el 21% de los «establecimientos encuestados del subsector arte» conoce y aprovecha los incentivos para el sector. En el mismo sentido, señala que la mayor parte (65%) dio inicio a sus actividades con recursos propios o familiares, mientras que apenas el 17% accedió a financiación de bancos privados y 14% recibió apoyos pEntre los incentivos que provee el Estado para las empresas culturales sólo existen algunos significativos: la creación de una externalidad a la industria cinematográfica para reinvertirla en el fomento a la producción, la exoneración del impuesto al libro, y la exención a las presentaciones artísticas del impuesto al deporte, que grava los espectáculos públicos a escala nacional13. La reciente flexibilización de los trámites para la circulación de obras de arte puede entenderse también como un logro desde el punto de vista del estímulo. En contraste, existe un preocupante panorama para otras artes cuyos insumos son muy costosos y generalmente no se fabrican en el país (caso de la dotación de los teatros y los instrumentos musicales), y cargas impositivas y trámites engorrosos para la industria del espectáculo público, al igual que una precaria capacidad para hacer conocer y cumplir las normas vigentes, relativas a la protección de la propiedad intelectual.
3. Participación
Como se destaca en el Documento Conpes 3126, «aunque la cultura ha ganado importancia en los planes de desarrollo territorial y visibilidad frente al sector educativo, al cual tradicionalmente estuvo supeditada, es un sector que está en proceso de construcción (...) El sector se ha caracterizado por una gran dispersión y una enorme dificultad para coordinarse y pensar a largo plazo, lo que refleja un débil crecimiento y una dificultad para capitalizar socialmente los procesos culturales. Esto se observa, por ejemplo, al contrastar la gran variedad de instituciones culturales con su rápida desaparición una vez creadas, por su enorme dificultad para mantenerse, o por el contraste entre la creciente importancia de la cultura en los planes de desarrollo y la escasez de recursos para financiarla». Existe una tensión natural entre la práctica artística y los procesos de organización conducentes a la generación de gremios, canales de participación e incidencia en la política pública. Por lo general, en especial en Colombia, las artes no encuentran mecanismos autónomos que propicien dicha agremiación, la realización de trabajos coordinados y la suma de esfuerzos colectivos. Esto se refleja en mecanismos de participación muy débiles y con poca credibilidad, por lo que la interlocución entre la comunidad artística y el Estado es frágil y poco fluida. En muchos casos, la representación y los mecanismos en que ésta se desarrolla no están legitimados por los diversos sectores de dicha comunidad. Los canales de participación estructurados por la ley responden más que todo a criterios de representación territorial. No obstante, los Consejos de Área Artística tienen poca tradición, particularmente en las artes visuales. La legislación es una de las bases fundamentales para la organización del sector en la medida en que define el marco general de operación de la cultura. Entre las problemáticas identificadas están la falta de conocimiento, de desarrollo y actualización de la legislación, y la ausencia de mecanismos que aseguren su aplicación En Colombia, el sector artístico ha presentado fragmentaciones estructurales que repercuten en el desarrollo de sus prácticas y que dificultan que el sector se dinamice, califique y progrese. Esta situación se ha debido, principalmente, a la escasa interacción e interlocución entre las organizaciones artísticas, lo que se ha manifestado en una imposibilidad de coordinación de acciones sectoriales, generando dispersión en las propuestas programáticas y dejando como resultado la duplicación de esfuerzos y una inadecuada utilización de recursos económicos y humanos.
D. Desarrollo del ciclo de producción
«Parte fundamental del desarrollo de la actividad cultural está dada por el fomento y el reconocimiento que se hace a la creación, investigación y prácticas, en lo cual los programas de becas, premios, pasantías y residencias artísticas, tanto a nivel nacional como internacional, juegan un papel importante. Estos incentivos son entregados a través de convocatoria pública dirigida a los artistas, gestores, investigadores y deportistas, obedeciendo a criterios de transparencia y calidad. Sin embargo, se presentan dos grandes inconvenientes, el primero dado en términos de la cantidad de estímulos ofrecidos, los cuales se quedan cortos ante las necesidades del país, y por otro lado la concentración que se observa al analizar los datos de participación por departamentos y distritos. Sólo como ejemplo, para el año 2004 se asignaron 251 estímulos, de los cuales 51 fueron dirigidos a apoyar las manifesta—Visión Colombia 2019— El problema de la valoración y el fortalecimiento de la producción artística en Colombia obedece a razones estructurales. La mayoría de los artistas producen de manera independiente, de modo que sus voces, sus imágenes, sus pensamientos, sus gestos alcanzan una visibilidad local efímera. Las posibilidades de confrontarse, madurar, proyectar sus obras y conformar públicos son escasas, ya que los canales y mecanismos de distribución, circulación y divulgación se concentran en las grandes capitales. Se reconocen pocos agentes dedicados a desagregar los procesos de circulación de las obras. En este contexto, las vocaciones artísticas en Colombia tienen dificultad para desarrollarse, y aunque algunos de los artistas del país han logrado proyectarse tanto nacional como internacionalmente, son todavía muy pocos. El ciclo que lleva la obra del autor a sus públicos tiene dificultades para desarrollarse de manera técnica o integral. Escritores, artistas plásticos y agrupaciones que han alcanzado trayectoria y reconocimiento circulan muy esporádicamente en Colombia y su proyección internacional es también muy difícil de lograr. Existe escaso intercambio artístico entre las regiones colombianas, lo que impide la generación de circuitos que favorezcan la circulación de la producción artística en música, danza, teatro, poesía y artes visuales. Esto implica un escaso conocimiento de la diversidad de producción artística en todo el territorio nacional, lo que conduce a la pérdida de referentes que estructuran la visión del campo artístico en sus realizaciones contemporáneas. La necesaria construcción y formación de públicos no es reconocida suficientemente por los artistas, los productores y las instituciones que apoyan. Así, tanto las ayudas a la producción como los mismos artistas y programadores desconocen la necesidad de implementar estrategias de divulgación, información crítica y desarrollo de hábitos culturales entre sus comunidades, para completar el hecho artístico, su labor cultural y social. En este orden de ideas, el objetivo del Programa de Salas Concertadas para el 2005 ha sido fortalecer el servicio que prestan las salas de artes escénicas (teatro, danza, música y poesía) a través del apoyo a la dotación y desarrollo de la capacidad de gestión (producción, programación, divulgación, formación de públicos). La meta para el 2005 es lograr la circulación de 255 obras, de las cuales 142 son estrenos. Si las salas concertadas alcanzaron en 2004 un nLa infraestructura pública atiende muy poco a los artistas locales o de la región, a la vez que tiene problemas de manejo poco técnico y criterios poco desarrollados para la selección de la programación. Los fondos editoriales existentes presentan problemas de políticas para la selección y no toman en cuenta el ciclo completo de la producción, con lo cual muchos libros quedan embodegados14. Se requiere una intervención mayor para apoyar pasantías, gira de poetas y facilitar el acercamiento de las expresiones contemporáneas al público. Así mismo, se evidencia la carencia de espacios propicios para el desarrollo de la producción artística. Los procesos artísticos en muchas de las capitales de departamento y de municipios se realizan en condiciones de precariedad que atentan contra la calidad misma de la obra. La infraestructura pública cultural local y departamental de museos, teatros, fondos editoriales y centros culturales polivalentes es precaria y está concentrada todavía en las principales ciudades del territorio nacional, al igual que las librerías y las bibliotecas: «48,8% de la infraestructura cultural del país se encuentra concentrada en los departamentos de Antioquia, Boyacá, Cundinamarca, Santander, Valle del Cauca y Bogotá. De los 5.175 espacios registrados en los 1.098 municipios, 26,6% corresponde a bibliotecas15. Mucha de la infraestructura se encuentra mal dotada y en algunos casos en riesgo de ruina. Parte de esta infraestructura tiene carácter patrimonial y merecería ser rescatada y habilitada. La situación de los museos es la más grave, ya que la cobertura es muy restringida y en la existente pocos dedican espacios a la presentación de obra contemporánea: «La situación de los museos en el país es muy diversa y dicha diferencia obedece, entre otras cosas, a la ubicación de los mismos (ciudades capitales de departamento o pequeños municipios), al tratamiento que se les da de acuerdo con dicha ubicación, y a la mayor o menor conciencia que se tiene sobre lo que es un museo, sus funciones y misiones sociales. En los últimos años, la tendencia de los que están ubicados en ciudades capitales ha sido la de darles una mayor trascendencia como lugares dinámicos y de encuentro, los cuales deben atraer a una mayor cantidad de públicos con una verdadera oferta de servicios educativos y culturales relacionados con sus colecciones permanentes y exposiciones temporales. Estos museos se han encargado de irradiar un nuevo paradigma, que entiende estas instituciones como centros culturales vivos y como puntos de encuentro de la comunidad, en oposición a la imagen del museo empolvado, elitista y autoritario, lo cual i—Red Nacional de Museos16—. En este contexto, son los medios —televisión y radio—, y en algunas ocasiones el video y la internet, los canales de distribución de los referentes simbólicos. Las artes vivas, las visuales y la literatura tienen muy poca visibilidad, divulgación o interrelación creativa a través de estos canales, resultando aún incipientes los esfuerzos innovativos por construir estas relaciones entre las artes vivas y los nuevos medios de circulación y creación. La única vía aparentemente fuerte y popular de circulación en el país son los festivales y las ferias. Durante el año 2004, el Programa Nacional de Concertación destinó el 50% de los recursos para las artes a apoyar 343 actividades artísticas de corta duración. A pesar de la importancia e impacto de muchas de dichas actividades, es evidente que no todos estos eventos logran fortalecer comunidades de artistas que vivan de su trabajo ni generar hábitos de consumo artístico cotidianos. Sin acciones en ese sentido, el festival genera distorsiones en las propias prácticas artísticas, propiciando producciones «festivaleras» que por lo general tienen vida muy corta. Los festivales son importantes en tanto dan cuenta de la producción cotidiana de los artistas, pero no pueden convertirse en moldes que determinan las producciones.
E. Inversión pública en el sector
Desde la creación del Ministerio de Cultura en 1997, las principales herramientas para impulsar el desarrollo de las artes en Colombia las han constituido el Programa Nacional de Concertación y el Programa Nacional de Estímulos a la Creación y a la Investigación, a través de los cuales se otorgan apoyos para realizar proyectos de carácter artístico y cultural. Con base en el artículo 355 de la Constitución Política, el Programa Nacional de Concertación tiene diferentes líneas de acción que apoyan proyectos de carácter artístico y cultural a escala nacional17; adicionalmente, el programa apoya proyectos de interés especial para la cultura. El Programa Nacional de Concertación destina a las artes una parte importante de sus recursos (61% para el 2004), complementando la financiación de proyectos de promoción, circulación y formación de las expresiones artísticas. Otros programas, como el Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas, a través del cual se llevan a cabo el fortalecimiento y la ampliación de la infraestructura y la dotación cultural en el país; los trabajos de preservación del mueble y la renovación de la programación del Teatro Colón; los esfuerzos tendientes a consolidar la Red Nacional de Teatros, y el desarrollo de proyectos de cooperación e investigación sobre el sector, emprendidos junto con el Grupo de Asuntos Internacionales y Políticas Culturales, han guiado la reflexión sobre las fortalezas y debilidades de la producción artística en el país. Es así como el Programa Nacional de Concertación destina a las artes una parte importante de sus recursos (61% para el 2004), complementando la financiación de proyectos de promoción, circulación y formación de las expresiones artísticas. Recursos de inversión de otras direcciones o programas especiales influyen en el campo artístico. Es el caso del Plan de Lectura y Bibliotecas, a través del cual se hacen adquisiciones de libros y se estimula la lectura, lo que debe aportar beneficios indirectos a los escritores. La infraestructura de bibliotecas se ha convertido en una infraestructura polivalente que recibe exposiciones, obras escénicas y musicales, conferencias y recitales. La Red Nacional de Museos, el desarrollo del Sinic, la inversión de la Dirección de Infancia y Juventud en investigación sobre educación artística, suman recursos para las artes. Sin embargo, el mapa cultural y artístico del país revela características de desarrollo desigual de las expresiones artísticas en el territorio. Al mismo tiempo, el análisis de la distribución de los apoyos del Programa Nacional de Concertación en Artes en el año 2004, por ejemplo, destaca una concentración del 43% de los recursos del programa en proyectos de Cundinamarca (40% en Bogotá, D.C. y 3% en el resto del departamento), Antioquia (8% en Medellín y 2% en el resto del departamento) y Valle (4% en Cali y 2% en el resto del departamento). Proyectos artísticos de otras ciudades, como Valledupar, Barranquilla y Manizales, recibieron apoyos equivalentes al 2 y 3% de los recursos en artes del Programa Nacional de Concertación. Lograr tendencias de desconcentración demanda una intervención del Estado a partir de políticas construidas de manera participativa, que orienten y fortalezcan los desarrollos requeridos por las regiones para la democratización de la apropiación y el desarrollo de una producción sostenible y de calidad, con posibilidades de circulación en el país. Los recursos de inversión de la Dirección de Artes, por su parte, están orientados principalmente a apoyar el Plan Nacional de Música para la Convivencia (PNMC), y a atender el Teatro Colón, único teatro público de nivel nacional que tiene el país. Con esto, el apoyo de la Dirección de Artes a las otras áreas artísticas representa apenas el 0,8% de los recursos de inversión del Ministerio de Cultura. El desarrollo de otras políticas para las artes y la posibilidad de actuar con programas integrados deben estimular una mayor inversión planificada y transparente para todas las artes, en los planos municipal, departamental y nacional.