El conflicto ha terminado por contaminar gran parte de nuestros ejercicios artísticos y por generar las preguntas sobre cómo hacer música, para quién hacer nuestra música y por qué hacer música…
Este ha sido un proceso que se ha consolidado a lo largo de doce años de estar tocando y creando, metidos con instrumentos y amplificadores en clínicas psiquiátricas, cárceles, instituciones de niños y adultos ciegos, sordos o en rehabilitación, cerca de los protagonistas de la guerra en Colombia, escuchando atentamente sus voces y su sonido y dejándonos influir por el dolor y la esperanza.
Este ha sido un proyecto de vida que encuentra sentido en la medida en que se nutre de la realidad, la analiza, la siente, la recicla y la reexpone con propuestas concretas a través del arte.
En el trayecto de ofrendarle el trabajo a la labor social, descubrimos tres grandes funciones:
La primera se basa en una teoría filosófica según la cual los niños en algún momento entre los seis y los catorceaños reciben esa especie de clic especial en el que hacen contacto con su sentido de vida, con su sueño, con su esencia más pura, con su vocación.
Es así como los jóvenes, al entrar en contacto con un instrumento musical, un lienzo, una cámara o una hoja en blanco en el momento correcto, se conectan con una vocación que, sin importar los obstáculos, perseguirán por el resto de su vida. Este gesto no sólo los aparta definitivamente de la tentación de la violencia, sino que los encarrila en una autopista que se encontrará con otras, fortaleciendo y dándole sentido a una comunidad.
La segunda aplicación práctica de nuestro ejercicio artístico está encaminada a tender un puente entre comunidades y realidades generalmente ignoradas o aisladas y el ciudadano, que únicamente accede al país a través de los medios de comunicación.
Es así como servimos de transmisores de quienes no tienen cómo exponer su realidad. Por eso tratamos de hacerla conocer de una manera poética, respetuosa y positiva, haciendo uso de nuestros espacios, conciertos, discos y conexión con medios.
Finalmente, después de reconocer que en el arte se hace una labor importante con las emociones, aceptamos la tarea de sensibilizar a quienes trabajan desde la razón, a quienes actúan, legislan, redactan, discuten o definen la realidad que, de alguna manera, nos afecta a todos. Aceptamos el reto de intentar que estos hombres y mujeres se conviertan, a través del contacto con el arte, en seres más compasivos, más condescendientes, más generosos, y que de este modo el entorno legal y práctico de la cotidianidad se humanice y se regule basado en principios de humanidad e igualdad.
Es así como entendemos el ser y hacer arte en medio del conflicto armado, convirtiendo nuestra propia reflexión en ejercicios prácticos al alcance de la gente común, que a su vez nutre la inspiración colectiva que nos permite crear cada nuevo proyecto.
A continuación, algunas letras de las canciones interpretadas en el foro sobre «Arte y conflicto armado»:
1. EMERGENCIA
César López
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Emergencia emergencia
Los pájaros oponen resistencia
Emergencia emergencia
Los pájaros cambiando las escopetas.
No matan el mensaje
Matando al mensajero
No acaban con el cuento
Matando al cuentero
Si matan al cantante
Queda la canción
Si vienen a buscarme
Oirán mi voz gritando:
Tus palabras no valen más
Ni son la verdad
Aunque me saques un arma.
Tu discurso no es más real
Ni más trascendental
Aunque pintes tu arsenal
Con la bandera. |
2. SENTENCIA ANTICIPADA
César López
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La violencia
Le teme al amor
Porque es más fuerte
Porque es más fuerte.
El violento le teme a mi voz
Porque ella va
Más allá
De la muerte. |
3. EL TIGRE Y EL DOMADOR
César López
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Mi canción
Es para todos
Para el que parte el mundo en dos
Pide perdón a Dios
Para los miles que tratamos de salvarlo.
Mi canción es de tiempo
Y camina en contra del viento
Es del justo
Y del buen soñador.
Mi canción
Es una voz urgente de dolor
Para el que cree en el amor
Apuesta por amor
Lucha por amor
Y lo ha perdido.
Es del fuerte y del perdedor
Del tigre y del domador
Del valiente y del buen soñador.
Para un ángel caído
O para quien equivoque el camino
Para el alma de un buen
Soñador. |
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