En
el pasado mes de abril tuvo lugar el undécimo encuentro organizado
por revista Número en el marco de la Feria Internacional del Libro
de Bogotá. En esta ocasión el tema fue «Vivir fuera
del país». Para abordarlo, les planteamos varias preguntas
a los invitados:
¿Cómo ha sido la vida cotidiana de quienes han tenido que
vivir fuera de su país? ¿Qué vivencias positivas
y negativas han tenido? ¿Cuáles son sus añoranzas,
cuáles sus certezas por haber partido? ¿Cuánto se
aprecia al intelectual extranjero en otras tierras? ¿Cómo
impacta a un país el tener millones de habitantes viviendo fuera?
¿Qué significa que el primer renglón de entradas
económicas de un país provenga de nacionales que viven por
fuera? ¿Cómo contribuyen a la cultura de un país
las influencias provenientes de sus nacionales en la diáspora o
de quienes regresan?
Son varios los motivos para salir del país. Hay quienes lo hacen
por decisión propia, en busca de nuevos conocimientos. Otros, detrás
de un amor. A muchos les ha tocado abandonar el país por amenazas
contra su vida y la de sus familias. Otros se van en busca de mejores
perspectivas económicas. Algunos más se van tratando de
realizar por fuera su carrera artística.
Con los colombianos, en particular, ocurre que muy pocos olvidan su país,
y la nostalgia está siempre presente. Un grupo de ellos que se
halla exiliado en Suecia, con todas las comodidades posibles, vive añorando
su país. Dos han tratado de volver, pero los han amenazado nuevamente.
Una pareja que reside en Jönköping, Suecia, los viernes en la
noche se toma una botella de trago y gasta, cada semana, una tarjeta telefónica
hablando con sus allegados en Colombia. Dos colombianos que viven en París,
que estuvieron cerca de grupos guerrilleros distintos, se juntan religiosamente
cada mes para tomarse unos rones y recordar, cada uno, los aciertos y
las embarradas de sus antiguos camaradas. Otro colombiano nos dijo: «Regreso
a Colombia. Prefiero que me maten de un balazo a morir de tedio en Estados
Unidos». Las historias son innumerables. Varios de los exiliados
políticos han regresado, o están en proceso de hacerlo,
porque sienten que el peligro ha disminuido por ahora y que, pese a todo,
su vida está acá.
Ilustraciones
de Lina María Parra |