| Separata
especial de revista Número |
![]() |
| ESTADO
SOCIAL DE DERECHO Y DEMOCRACIA |
Por Ramiro Rodríguez Padilla
|
Trabajo presentado en el panel dedicado a |
|
|
Así
mismo, el Estado constitucional democrático es vulnerado a través
del interés por el desmonte de las instancias reguladoras del Estado,
tales como el Consejo Superior de la Judicatura, la Corte Constitucional,
las procuradurías y personerías, en procura de disminuir
el déficit fiscal. Caminamos entonces hacia el autoritarismo, de la mano de la centralización del poder político, económico y militar en el ejecutivo, asociada además a la desconcentración de las obligaciones del gobierno central con las regiones, mediante la aparición de nuevas figuras como los consejos comunitarios, donde se rediseñan los planes de desarrollo municipal y regional, desconociendo los procesos de participación y concertación local, situaciones éstas que vulneran la soberanía popular y minan las posibilidades de garantizar el cumplimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Esto se agrava aún más al comprobar que en las regiones en que más «éxito» han tenido las medidas tomadas por el actual régimen, como el reclutamiento de soldados campesinos y la conformación de redes de cooperantes, se han incrementado ostensiblemente el desplazamiento forzoso, la pauperización de las condiciones de vida y la crisis alimentaria, lo que coincide con la proyección de megaproyectos que benefician intereses particulares, en detrimento de los derechos de los grupos humanos que habitan en este territorio. Estos cambios que el Estado colombiano viene proponiendo a través de diversas reformas tienen graves implicaciones en los derechos de los colombianos, cuyo concepto clave puede resumirse de la siguiente manera: pérdida de la importancia sacramental del texto legal, entendido como emanación de la voluntad popular, así como mayor preocupación por la justicia material y por el logro de soluciones que consulten la especificidad de los derechos. Para entender por qué en Colombia se violan sistemáticamente los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, hay que remontarse a la década de los años cincuenta, denominada la época de la violencia, caracterizada por la intolerancia e intransigencia de una clase dirigente que generó un ciclo de violencia histórica, en el que se podrían distinguir cuatro etapas de esa violencia política en distintos contextos y características, con sus respectivos protagonistas y sus correspondientes motivaciones y objetivos. 1. Época del sistema colonial esclavista, a partir de 1550, en la que se denominó por igual como negros a los pueblos descendientes africanos, iniciándose así el despojo forzoso de nuestra identidad cultural, el irrespeto por la dignidad humana y el exterminio masivo de nuestros pueblos a través de la trata de esclavos y la prolongación de la esclavización en América. Para entender por qué en Colombia se violan sistemáticamente los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, hay que remontarse a la década de los años cincuenta, denominada la época de la violencia, caracterizada por la intolerancia e intransigencia de una clase dirigente que generó un ciclo de violencia histórica, en el que se podrían distinguir cuatro etapas de esa violencia política en distintos contextos y características, con sus respectivos protagonistas y sus correspondientes motivaciones y objetivos. 1. Época del sistema colonial esclavista, a partir de 1550, en la que se denominó por igual como negros a los pueblos descendientes africanos, iniciándose así el despojo forzoso de nuestra identidad cultural, el irrespeto por la dignidad humana y el exterminio masivo de nuestros pueblos a través de la trata de esclavos y la prolongación de la esclavización en América. 2. Época de las guerras civiles, a partir de 1810 (independencia de Colombia de España), en la que se pretendió, fundamentalmente, solucionar las rivalidades partidistas de la clase dirigente criolla descendiente de europeos. 3. Etapa conocida como la Violencia en Colombia, la cual tuvo su máximo nivel de confrontación a mediados del siglo XX, pero cuyos inicios se remontan a los años veinte debido al conflicto generado por la forma de propiedad frente al derecho a la tierra que produjeron los movimientos campesinos de esa época. Desde entonces los conflictos por la posesión de la tierra han sido una constante en la historia nacional, protagonizados por los grandes terratenientes y arrendatarios de la tierra, contra colonos, peones asalariados, pequeños campesinos, indígenas y afrocolombianos. Con todo, es en la década de los cincuenta cuando se recrudeció esta violencia por la confrontación bipartidista, cuyo objeto por parte del partido liberal era la participación en el poder ostentado por el partido conservador. Este conflicto culminó con un acuerdo entre ellos denominado Frente Nacional, mediante el cual se consolidó la hegemonía de la clase política empresarial liberal y conservadora, con base en un reparto milimétrico para ambos de la democracia y del producto nacional, superándose así la rivalidad interna de los dirigentes políticos y empresariales. Esta confrontación tuvo unas características muy especiales, pues la orientación ideológica la ejercieron sectores de la clase dirigente por conducto de los partidos liberal y conservador, pero la conducción militar estuvo en manos de integrantes de los estamentos populares, salidos fundamentalmente de los campesinos. Sin embargo, una vez firmado el acuerdo bipartidista, lo único que consiguieron los campesinos combatientes fue un armisticio y luego desaparecieron como actores políticos. Vemos cómo la democracia colombiana se ha caracterizado por incluir políticamente a los ciudadanos en torno al ejercicio electoral, al tiempo que excluye culturalmente a las grandes mayorías culturales, que terminan desprovistas del acceso directo a los espacios de decisión política que los afectan. 4. Cuarta etapa denominada de insurrección armada. En las etapas anteriores, el ciclo violencia - amnistía - rehabilitación se cerraba con levantamientos del estado de sitio y vigencia del Estado de derecho, libertades políticas o sindicales, libertad de expresión, desarme de la contraguerrilla (hoy paramilitares), etc. Se trataba de demandas aceptadas por el régimen. En el proceso de insurrección actual, los grupos rebeldes y guerrilleros tienen el control ideológico, político y militar desde una perspectiva de clases, por lo que sus demandas no son en muchos casos compatibles con el régimen, esto es, que implican cambios políticos, sociales y económicos que pueden ir desde una incorporación del sector insurgente, hasta una sustitución del régimen actual. Así las cosas, en el proceso de confrontación que actualmente se vive en el país surgen varios interrogantes: ¿hasta dónde la insurgencia está dispuesta a ceder en sus pretensiones frente al régimen o a convertirse en opción política de poder, y hasta dónde llega la capacidad del Estado colombiano y su sistema político para transformarse, dándoles participación real a los insurgentes en lugar de asesinarlos después de firmado el acuerdo? ¿Cómo quedan representados los afrocolombianos, las mujeres, los grupos étnicos, las ONG de derechos humanos y las organizaciones sociales y comunitarias en el eventual nuevo país? Este interrogante es muy importante, porque hasta el momento estos sectores son los que más han sufrido la vulnerabilidad de sus derechos humanos. |
En
todos estos ciclos de violencia - amnistía - rehabilitación
hemos tenido en los últimos sesenta años alrededor de
cincuenta amnistías y sesenta indultos, lo que caracteriza al
Estado como una tradición política cargada de un pasado
de herencia cultural de violencia que nos ha llevado a que estos sectores
de la sociedad, que persiste en las formas dialogales y arbitrales para
resolver cualquier tipo de diferencias, ya sean territoriales, políticas,
culturales e interétnicas, estén llevando la peor parte
de este conflicto, sin ser actores o promotores del mismo, ni pertenecer
a las cúpulas de ninguna de las partes combatientes.
|
| |
Esto y mucho más encontrará en NÚMERO
Regresar
a la Página Principal
Artículos en Internet |
Suscripciones | Editorial
| Número Ediciones | Números
Anteriores
Revista Número.
Carrera 21 Nº85-40 . Telefax: [571] 635-8012¬ 635-8013
Bogotá, Colombia
numero@elsitio.net.co