Que
vengan muchos más
Caracas,
2 de mayo
¡Muchas felicidades por los primeros diez años de Número!
Que vengan muchos más. Nos vemos en el futuro.
Cordial
saludo,
Fran Ilich
No reniego de lo liviano, pero...
Bogotá,
30 de abril
Gracias
por la invitación. Estuve el sábado en la conferencia
de William Ospina y Jesús Martín Barbero. Excelente. Felicitaciones
por el cumpleaños. Trabajo en Aló y no reniego del mundo
«liviano», pero publicaciones como la suya construyen seres
humanos reflexivos frente al caos y críticos «saludables»
frente a las situaciones sociales y políticas que vivimos.
Saludos,
Lucía Muñoz
Una década de análisis
Washington,
29 de abril
A
todos los miembros de la revista Número, felicitaciones por haber
cumplido una década de análisis, divulgación y
reflexión crítica sobre las dinámicas culturales.
Abrazos,
Tatiana Romero
Gracias por esa bella revista
México,
D.F., 24 de abril
Queridos
amigos: mil gracias, y felicidades; infortunadamente no podré
estar en la celebración, pues vivo en México y no tengo
planeado un viaje pronto; por medio de esa bella revista y proyecto
cultural, he conocido buena parte de nuestra producción literaria
y artística y gracias a esfuerzos como el de ustedes nuestro
país sigue avanzando en la construcción de una nueva Colombia.
Con
afecto.
Mario Rey
¿Así
de catanos?
Bogotá,
24 de abril
Los
felicito por los diez años, qué logro, pero ¿ya
estamos así de catanos? Muy buen esfuerzo. Qué verracos.
Sí se puede.
Todo mi apoyo y admiración
Marcela
Giraldo
Que
los próximos CIEN años...
Ottawa,
24 de abril
Aprovecho
la oportunidad para felicitarlos por tan excelente revista y por contribuir
a la cultura. Que los próximos 100 años sean tan fructíferos
como estos diez.
Cristina
Rojas
Larga
vida
Bogotá,
23 de abril
Los
felicito por el aniversario. De corazón estoy con ustedes en
su celebración. Éxitos y larga vida para la revista.
Luis
Fernando Ramírez B.
A
una inmensa minoría
Bogotá,
2 de junio
Los
felicito por tan admirable trabajo, que durante estos diez años
le ha llevado cultura y entretenimiento a una inmensa minoría,
como lo diría don Álvaro Castaño. Espero que sean
muchos más años de su delicioso coctel de letras. Sin
otro pormenor y redundando en felicitaciones.
Enrique
Souza Sterling.
VEINTE
años de danza
Cartagena
de Indias, 8 de mayo
Un
saludo fraterno desde Cartagena de Indias en nombre de los niños
y jóvenes de El Colegio del Cuerpo y en el mío propio.
El próximo mes de agosto realizaré en Bogotá una
temporada de aniversario, celebrando veinte años de descubrimiento
de la danza. Un descubrimiento que, como debutante tardío, fue
para mí una verdadera resurrección. En la danza encontré
el lenguaje total que durante 25 años busqué angustiosamente
en otros disciplinas y profesiones. Hoy tengo 45 y la satisfacción
de haber llegado a nuestro oficio, un poco tarde —según
los cánones establecidos— pero invadido por el fervor y
la pasión con que se asumen las vocaciones maduras.
Como seguramente algunos de ustedes saben, hace unos años decidí
instalarme en Cartagena de Indias, la ciudad de mi familia y de mis
más caros recuerdos infantiles. Aunque nunca pude vivir en esta
ciudad —ya que nací en Medellín y me crié
en Bogotá—, los períodos de vacaciones que pasaba
en casa de mi tía abuela —pianista y organista de la catedral—
fueron definitivos para dejar en mí una huella imborrable y el
deseo de venir algún día a instalarme en esta hermosa
y contradictoria ciudad. La intui-ción sobre el terreno abonado
para la danza y la expresión artística en general que
encontraría en esta ciudad del Caribe colombiano, se ha confirmado
con creces. ¡Sabía que había talento, pero nunca
imaginé que hallaría tanto!
En 1994 —después de haber vivido algunos años fuera
de Colombia y luego de haber trabajado en la burocracia cultural de
nuestro país (Colcultura y Asab)— decidí mudarme
para Cartagena y crear mi propio proyecto pedagógico convencido,
como aún lo estoy ahora, de la urgencia por contribuir con mi
experiencia y los contactos internacionales que he logrado a lo largo
de mi carrera, con el tema de la educación, una de las falencias
más graves que afectan a nuestro país y en especial a
nuestro sector.
Fue apenas en 1997 cuando logramos fundar, con mi colega francesa Marie
France Delieuvin, Directora del Centro Nacional de Danza Contemporánea
(CNDC) de Angers (Francia), El Colegio del Cuerpo de Cartagena de Indias:
un centro de formación, creación, sensibilización
e investigación en danza contemporánea y lo que hemos
empezado a llamar educación corporal integral, que en últimas
no es otra cosa que una propuesta de construcción de «una
nueva ética del cuerpo humano». Nos interesa formar —antes
que buenos bailarines— seres humanos integrales, que si además
son profesionales de alto nivel, tanto mejor. Creo que la gran tarea
es proponer otras nociones de riqueza y bienestar, diferentes de las
que comúnmente nos ofrece nuestra maltrecha y desorientada sociedad.
En ese sentido los artistas tenemos una gran responsa-bilidad como creadores,
pedagogos, visionarios y forjadores de nuevas utopías.
Se preguntarán por qué les escribo esta carta. Infortunadamente,
el hecho de vivir en la provincia hace que las posibilidades de intercambio
y de confrontación profesional sean escasas y fragmentadas. Nuestro
sector está muy poco cohesionado. Los celos profesionales, la
desconfianza y, a veces, las dificultades en la comunicación
nos han vuelto un tanto escépticos y temerosos. Los bailarines
no estamos acostumbrados a conceptualizar y producimos muy poco pensamiento
escrito sobre nuestro quehacer, pues el tipo de formación que
normalmente se nos ofrece privilegia el desarrollo corporal por encima
del intelectual y humanístico. Lo mismo ocurre con otras profesiones,
pero a la inversa.
Personalmente siento que ha llegado la hora de coexistir en armonía
y de luchar articuladamente por nuestra profesión: la situación
de Colombia es tan crítica y los niveles de demencia que hemos
conocido son tan graves, que tenemos que unirnos para luchar por nuestro
trabajo, nuestras convicciones, nuestros ideales y hacer sentir nuestra
voz como un colectivo que piensa, que siente y que tiene mucho que decirle
y que proponerle al país. De todas las profesiones, las artísticas
son quizá las menos valoradas por la sociedad, y entre las artísticas,
quizá la danza sea la menos comprendida y respetada.
Quienes nos hemos entregado a ella, sabemos de la intensidad y dedicación
que se exige «en cuerpo y alma» para lograr algo en este
camino. Tenemos que lograr algún día que la sociedad valore
esta profesión en toda su dimensión: como herramienta
de construcción de seres humanos integrales, como lenguaje universal
privilegiado que supera todas las barreras culturales e idiomáticas
y como estrategia pedagógica para inculcar una serie de valores
que demuestran el carácter sagrado e inviolable que debe poseer
la vida humana.
Quiero a través de esta carta, no sólo en nombre mío,
sino de los niños y jóvenes cartageneros de nuestro Colegio,
invitarlos a participar de un evento de «resistencia civil simbólica»
que hemos pensado llamar Danza de respiración colectiva por la
paz de Colombia. En el documento anexo que les envío encontrarán
una descripción de la temporada y del evento concreto al que
los estamos convocando que, esperamos, se pueda realizar el domingo
24 de agosto, preferiblemente en la plaza de Bolívar, como centro
simbólico del poder y ombligo del país. Es probable que
por limitaciones de seguridad no nos concedan el permiso para realizarlo
allí. Habría entonces que pensar en otro espacio que tuviera
también una fuerte carga emblemática. Ya estamos trabajando
en ello.
Para poder llevar a cabo esta idea, como podrán leer en el texto,
tendríamos que determinar unas fechas de encuentro en Bogotá
durante estos meses previos al evento, con aquellos de ustedes que deseen
participar, en un espacio que podría ser el patio central de
la Asab (por confirmar), para trabajar juntos la propuesta y aprender
la secuencia de la danza coreana. El bloque central de movimiento dura
alrededor de quince minutos... La idea es danzarla en total cuatro veces:
tres en triángulo, con un «vértice líder»
diferente cada vez apuntando hacia un punto geográfico clave
de nuestra problemática nacional y la cuarta en círculo
—con un centro común—, invitando al público
asistente a seguirla y a unirse a la respiración colectiva. En
total, calculo que el evento duraría una hora y media.
Queridos colegas: esta iniciativa, además de enviar un mensaje
de sensatez a los actores armados y a los violentos de todos los pelambres,
desea convertirse en un pretexto para que nos reunamos y hablemos de
nuestros sueños, dificultades y logros, dejando a un lado nuestros
temores, nuestros egos o afanes de protagonismo. El verdadero protagonista
de este evento debería ser el cuerpo que, hablando el idioma
universal de la danza, pueda transmitir nues-tros anhelos de reconciliación,
de lucidez y de esperanza por un futuro posible para todos los colombianos.
Aquellos interesados en participar pueden responder al siguiente correo
electrónico: elpuente@enred.com
Aprovecho la oportunidad para comentarles que uno de los eventos paralelos
de la temporada será un foro nacional sobre la situación
de la educación en danza, propuesto conjuntamente por El Colegio
del Cuerpo, la Asab e Incolballet, y organizado por el Ministerio de
Cultura.
Con el deseo de que este llamado sirva para contribuir a la paz de nuestro
país y a nuestro reconocimiento como colectivo de artistas comprometidos
con un lenguaje que mucho puede hacer por sanar las heridas del cuerpo
roto de Colombia, me despido con un abrazo.
Álvaro
Restrepo
«La
cultura colombiana en el exilio»
Bogotá, 30 de mayo
En
la última sesión de la junta directiva de la Cámara
Colombiana del Libro, se tomó la decisión de seleccionar,
entre varias propuestas presentadas para ser tema central de la próxima
versión de la Feria, la referida a «La cultura colombiana
en el exilio».
El sentido de esta selección es el de poder hacer un reconocimiento
en la Feria a un grupo representativo de colombianos que se distinguen
en el exterior por sus aportes en distintas disciplinas. Estos «cerebros
fugados» que por razones personales, económicas o intelectuales
han tenido que abandonar el país, desarrollan sus trabajos, investigaciones
y creaciones en el marco de otras culturas, pero siempre con un inevitable
y enriquecedor vínculo nacional.
Se propone, en consecuencia, identificar dentro del variado panorama
de la ciencia, el arte y la cultura, los mejores representantes en el
exilio e intentar contar con ellos en la Feria para que nos compartan
sus experiencias en las áreas en las cuales trabajan.
Con ese interés, será de mucha importancia que las editoriales
desde ahora puedan reconocer, y en lo posible invitar, a autores colombianos
que residan en el exterior y que tengan una obra de trascendencia nacional
o internacional.
La Cámara Colombiana del Libro queda atenta a sus sugerencias,
con el ánimo de que conjuntamente logremos una efectiva organización
en pro del éxito de la Feria.
Atentamente,
Cámara Colombiana del Libro
EDITORIAL
PRIMERA EDICION
En
estos diez años de vida y de trabajo hemos publicado treinta
y siete ediciones de la revista, y más de diez libros de Revista
Número Ediciones; hemos organizado y llevado a cabo cerca de
treinta encuentros de pensamiento sobre diversos temas con los más
variados colaboradores, en distintas ciudades de Colombia. Así
mismo, hemos participado en encuentros y ferias en diferentes países,
y de los trabajos publicados en revista Número han nacido más
de veinte libros de diversos géneros, que hoy tienen vida propia
en distintas editoriales.
Cada vez sentimos más que nos consolidamos como un centro de
pensamiento y creación abierto a tendencias y culturas. Generamos
ideas, divulgamos pensamiento, dialogamos, discutimos y seguimos creyendo
en la utopía de construir un mundo mejor para muchos, pese a
que la realidad nos trate de contradecir a diario.
Reproducimos
el editorial que publicamos
en la primera edición de revista Número,
hace diez años.
Cada vez que aparece una nueva revista, suele decirse que es justamente
la revista que todos estaban esperando. Es justo decir que Número
es precisamente la revista que todos no estaban esperando. Nuestro propósito,
antes que confirmar expectativas, es proponer cosas absurdas y quiméricas
que están más allá de nuestro alcance y que bordean
la irrealidad. Al fin y al cabo, nada más aparentemente irreal
que la atmósfera del mundo que nos ha tocado, con sus crueldades,
sus fantasmagorías, sus engaños que todo el mundo reverencia
y sus crímenes que todo el mundo tolera. Se requiere mucha imaginación
para creer en un futuro cualquiera, y mucha locura para creer en un
futuro feliz. Por eso queremos creer en un futuro espléndido,
y, si se nos perdona el exabrupto, en la posibilidad, incluso, de un
presente feliz. Adiós a las ideologías que prometían
para mañana el Paraíso y para hoy sólo sangre,
sudor y lágrimas. Queremos lo mejor y lo queremos ya. Para ello
ofrecemos esta revista a todos los que quieran soñar algo más
noble y más bello que la ración de horror de cada día.
Una revista que no se debe a ningún poder, que sólo se
somete a la lucidez, a la inteligencia, a la imaginación y a
sueños excesivamente utópicos.
Esta
revista se propone ser una sorpresa en cada Número, y para ello
cuenta con lo que no tienen otras: el más calificado e inmodesto
grupo de cómplices en el arte de comunicarse con el mundo, un
grupo tan arriesgado que hasta ha permitido que su número sea
el peligrosísimo 13, en el que siempre han cabido desde la redención
hasta la traición. Ejemplo de la imperiosa convivencia que Colombia
requiere, una revista en la que quepan todas las ideas, siempre que
logren serlo, todos los lenguajes, todas las culturas, todas las razas,
y hasta todos los prejuicios, si logran tener algún encanto y
no vienen acallando a los otros. Nos esforzaremos por hacer que todos
los Números sean obras de arte en cada página, hasta lograr
que por fin se cumpla el dictamen famoso y la realidad decida imitar
al arte.
Por último: Número es una revista cultural. Pero como
la cultura se ha ido volviendo sinónimo de tedio ceremonioso,
de respetables ladrillos y de bostezos republicanos, queremos que sea
una revista de culturas, de muchas culturas distintas, y queremos devolverle
a la cultura su pimienta de sorpresa y de fiesta, su filo y su peligrosidad,
su irreverencia y su fuego sagrado. Algo está comenzando en estos
trópicos sin nombre, y acaso el primer Número sea el comienzo
de una aventura inagotable.
De todos modos, en este punto, Número empieza a contar.
Julio 13 de 1993