| ECOS DE LA GUERRA EN PALABRAS DE MUJER |
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Por Soraya Hoyos
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María Eugenia
Vásquez, la Negra, se decidió a hablar. Su voz irrumpió en el silencio
de su pasado clandestino. Retomó el hilo de sus primeros diarios de
infancia, pero esta vez no escondió la llave. Rompió el doble secreto:
el de la mujer y el de la guerrillera. |
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PUDOR Y TRANSGRESIÓN María Eugenia
no se siente escritora. Escribió el libro para ella y para un círculo
cerrado de amigos. Cuando supo que se publicaría, sufrió una crisis
al pensar que su vida personal podría ser manoseada por otros. Sus temores
hablan del pudor ante la intimidad y la palabra. |
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POLVO ERES...
En Escrito para
no morir, a cada asalto guerrillero le sigue un asalto al corazón. Las
experiencias sexuales apaciguan los dolores y avivan las pasiones. No
son el centro del relato pero lo intensifican. Se cuelan entre dos combates,
en medio de una toma, de los escondites y de las fugas. |
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En
la medida en que podía escoger del grupo al que yo quería y darme el
lujo de decir éste sí, éste no, o estos dos al tiempo, lo que yo quiera,
gané en autonomía. Pero después de terminado el libro y pasados los
años, me digo: ¿Y entonces mi propuesta es que las mujeres podamos tener
la libertad de escogencia grupal que tienen los varones, y podamos decir:
sí, yo tuve 50 amantes? ¿O la propuesta es otra? ¿Es construir diferentes
formas de relacionarse en la sexualidad, y de poner la sexualidad con
respecto al resto de la vida y en la vida, en una apuesta distinta de
la que planteé dentro de la guerrilla? Posiblemente sí es otra la propuesta,
pero yo no la he encontrado todavía. Entonces, lo que sentí que había
sido mi gran conquista en el terreno de la sexualidad, porque logré
tener tantos maridos y amantes como cualquier varón, y más que muchos
varones, ¿era tal conquista o era mi adaptación al mundo masculino?
¿O era mi manera de decirles: "Caballeros, soy tan capaz como ustedes"?
Porque ese fue el desafío de la guerra para nosotras las mujeres: "Señores,
somos tan capaces de estar en su mundo como ustedes". Pero ¿construimos
propuestas realmente nuevas, y esas propuestas tuvieron un lugar dentro
de las organizaciones guerrilleras? |
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"LA FUGA DOPO COITO" Las contradicciones
más fuertes de las mujeres en la guerrilla se ponen en evidencia frente
a la maternidad. En la mayor parte de los casos, la viven como una renuncia
y no como una conquista. Si deciden no ser madres es porque el compromiso
político lo impide. En el retorno a la vida civil se preguntan si la
maternidad puede ser un proyecto que las llene de nuevos motivos.
"Las
mujeres que tenían hijos asumieron solas la reconstrucción de sus familias
afectadas por la guerra, la mayoría porque quedaron viudas o porque
sus compañeros buscaron otras esposas para los nuevos tiempos. Doble
duelo: la pérdida del colectivo y del compañero, en un momento de confusión
y adversidad" 6. |
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El
mundo actual reclama a gritos nuevas líneas de fuga. Los testimonios
de las mujeres guerrilleras así lo demuestran cuando señalan que, en
la relación con los hijos, una espada de acero separa a hombres y mujeres.
Para los hombres es más fácil, dicen ellas, porque no se espera que
estén al lado de los hijos. Aunque éstos se preguntan por la ausencia
de sus padres, pronto los convierten en héroes porque se fueron a la
guerra. Sin embargo, la lucha por un ideal de justicia o por una transformación
política no les basta para justificar el porqué, durante tantos años,
sus madres no estuvieron con ellos. |
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"LAS BOTAS ME TALLABAN"
Esa
fusión de hombre y de mujer, que encarnan las mujeres guerreras, pone
de nuevo en entredicho la lógica binaria que, en la división de los
sexos, sólo percibe la oposición de dos universos adversos. Tal vez
la curiosidad por la vida de las guerrilleras no obedece tanto a un
franco interés por conocer el universo de las mujeres como a esa irresistible
atracción que ejerce la entrada de las mujeres en el territorio masculino
de la guerra... ¿Una penetración a la inversa?
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Y LOS HOMBRES, ¿DÓNDE ESTÁN? En el debate sobre
las mujeres y la guerra, los grandes ausentes son los hombres; seguimos
hablando entre nosotras. Y aunque, como dice la Negra, la sospecha feminista
continúe siendo profundamente subversiva, el silencio de los hombres
frente a los reclamos femeninos profundiza los abismos. |
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Notas 1. María
Eugenia Vásquez, "La vida se escribe en borrador y se corrige a diario.
Efectos del conflicto armado en mujeres excombatientes".
Taller Género, Conflicto y la Construcción de la Paz Sostenible. Mimeo,
Bogotá, mayo de 2000. |
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