NÚMERO 29

Director: GUILLERMO GONZÁLEZ URIBE
Gerente: ANA CRISTINA MEJÍA
Director de arte: DIEGO AMARAL CEBALLOS
Secretaria ejecutiva: MAGDA SANDOVAL
Supervisión de distribución: SANDRO VELÁSQUEZ
Suscripciones: REVISTA NÚMERO
Publicidad y suscripciones: Carrera 4 Nº 66-76 · Telefax: 312-7970, 312-7969
Diagramación: ZONA LTDA @ CLAUDIA P. BEDOYA.
Corrección: ELKIN RIVERA
Fotocomposición: ELOGRAF LTDA.
Producción: ZONA LTDA @ ALEXANDRA VERGARA y ÓMAR VÁSQUEZ .
Impresión: PANAMERICANA FORMAS E IMPRESOS S.A.
Distribución y ventas: Revista Número y Distribuidoras Unidas

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Número agradece a todas las personas y entidades que en una u otra forma apoyan este proyecto.

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Revista Número: Carrera 4 Nº 66-76 Telefax: [571] 312-7970 · 312-7969
Página web: www.revistanumero.com · e-mail: numero@elsitio.net.co Bogotá, Colombia.

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Socios fundadores: William Ospina, poeta; Antonio Morales, periodista; Ana Cristina Mejía, traductora;
Guillermo González Uribe, periodista; Diego Amaral, diseñador; Luis Ángel Parra, editor; Liliana Tafur, periodista;
Lucas Caballero, periodista, Liliana Vélez, filósofa; Víctor Laignelet, pintor; y Carlos Duque, publicista.

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Tarifa Postal Reducida Nº 1368 de Adpostal. Vence en diciembre de 2000
ISSN 0121-7828
· Licencia del Ministerio de Gobierno Resolución: 1237-93
Corporación Revista Número según Resolución 023 del 19 de enero de 1995.

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© 2000 Número. Prohibida la reproducción parcial o total de los materiales de esta revista
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"¡MIRA, UN BERLINÉS!"

Desde la ventana de mi casa contemplo los comercios instalados a lo largo de la calle y entre las variadas ofertas distingo el aviso de un imbiss japonés, el de una boutique francesa y el de una librería italiana, y al salir me encuentro con un vendedor de flores egipcio, cruzo al lado de tabernas griegas, alemanas, hindúes, vuelvo la mirada atraído por los pitos y las voces que provienen del desfile de automóviles con que los turcos celebran sus bodas, y leo el cartel que anuncia la exposición de un pintor húngaro, la hoja volante que invita a la lectura de un escritor cubano y el programa musical de una pianista austriaca, todos radicados en Berlín. Me parece que la ciudad no pertenece a nadie y a la vez es propiedad colectiva, donde cada uno hace parte de un conjunto formado de otros muy diversos, que si bien pueden reconocerse por separado son inseparables, pues cada uno sirve para identificar la ciudad. El habitante que convive en ella, incluido el de denominación alemana, adopta su nacionalidad mediante un trámite que no requiere papeles y en el que no cuentan ni la voluntad ni el gusto ni tiene por qué perderse la vieja manera de ser.
   
Un día, muy de mañana, un amigo me señaló en la calle a un hombre y me dijo: "Mira, un berlinés". Después, a petición mía, buscamos otro, pero entre miles de personas no pudo señalármelo. Vimos algunos parecidos con gabardina y maletín pero ambos berlineses, los chinos y yugoslavos que abrían las puertas de sus negocios, y otros para mí exóticos que iban a sus trabajos.
    Por eso presiento que en todos ellos anida el doble título de ser de aquí y ser de afuera, tanto en los que han nacido en la ciudad como en los que, por obligación o por libre albedrío, ayudan a darle carisma y a crearle sus modos de vida y su manera de ser. Tengo testimonios de que en su intimidad desarrollan nuevas impresiones, como la de sentir, al regreso de un viaje, que para bien o para mal llegan a casa. En todos existe un denominador común, un gentilicio otorgado por la imposibilidad de disociar individuos y agrupaciones que se complementan en la subsistencia material y espiritual. -Luis Fayad, vía Teresa Fayad


EL AFFAIRE MUTIS-PONIATOWSKA

Hola:
   
Excelente el texto sobre el affaire Mutis - Poniatowska, publicado en Número 28, en el que los ojos y las ganas de ver y saber más se deslizan incontenibles sobre el relato. Las palabras precisas enganchan de principio a fin y esa invitación a dejarse atrapar entre la ficción y la realidad, sin que al final importe qué era qué, es un acierto de esos que, por lo menos sumercé, hacía mucho pero mucho rato no encontraba en ninguna parte. Una palmada de gratitud en el hombro para Julio César Londoño y un abrazo para ustedes. -Alexandra Cardona       


NÚMERO EN EL ÉXITO

Medellín, 22 de febrero del 2001
    En el pasado mes de diciembre tuve la oportunidad de conocer su magnífica revista, cuando por casualidad la observé en las cajas registradoras del almacén Éxito. Al momento de tomarla y abrirla me di cuenta de que esta clase de revista la estaba buscando hacía tiempo, por ser ella una conexión perfecta con el acontecer literario actual y a la vez por exponer una visión sin amaños de la problemática política colombiana; sus fotografías también son magníficas.
   Una vez conocida busqué números pasados por toda la ciudad, sin lograrlo, hasta que, andando en busca de otra publicación en la Universidad de Antioquia, hallé ediciones anteriores que deseaba curiosear, para verificar si la calidad de dicho medio se mantenía o si simplemente había sido un golpe de suerte el número 28; sin embargo, después de leerlos la revista confirmó todo su mérito y calidad en la selección de los artículos, reseñas y notas, como también en el paseo por la variada geografía de nuestro planeta. Por todo lo anterior los felicito y deseo que publicaciones de esta naturaleza se mantengan en nuestro medio.
   Gracias.
-Luis Fernando González P.
Educador, Liceo El Salto, Gómez Plata, Antioquia


COLOMBIANOS EN ESTADOS UNIDOS

Estimados señores:
   Deseo felicitarlos por la excelente presentación y el cuidado en contenidos que hoy ha logrado la revista. De hecho, he recomendado a todos mis compatriotas y compañeros la suscripción y la compra de la misma, ya que entre la comunidad de colombianos en los Estados Unidos, Número es una de las publicaciones más leídas, debido a que ayuda a comprender los problemas que hoy vive el país. Como lector habitual me siento identificado con los grados de preocupación que hoy tienen los intelectuales por la problemática y el dolor de una mayoría de compatriotas abandonados a su suerte.
   Destaco entre los artículos de su última edición (28) la crónica "Ciénaga Grande", de Fernando Estrada G., un autor del cual no tenía noticia, pero que hoy asoma al escenario de las letras con un escrito profundamente inquietante, de una poética bellísima y una narrativa conmovedora. Después de leer su trabajo sentí un hondo dolor por las víctimas de la barbarie cometida, pero a la vez una atracción estética y ética, sin duda motivada por la rigurosidad ensayística del texto. Por su intermedio, háganle llegar este mensaje.
   A todos allí, felicitaciones.
-Carlos Varón Comité Internacional por la Defensa de los Derechos Humanos, ONG, Detroit  


  OTRO MARZO MALDITO PARA LOS ARGENTINOS

Cruzo la frontera argentino-paraguaya por el desvencijado puente construido sobre el río Pilcomayo, y es como si mi país me recibiera con 42 grados a la sombra y rumores de tormenta en el cielo. Vengo de Asunción, donde la Universidad del Norte distinguió a Doris Sommer (catedrática de Harvard), Augusto Roa Bastos y este servidor con sendos profesorados honoris causa. Fue una velada memorable que jamás olvidaré, pero ahora son las doce del mediodía y los titulares de los diarios me dejan paralizado en el acto: el gobierno del presidente De la Rúa prácticamente ha decidido eliminar la educación pública y promete aplicar una serie de medidas capaces de infartar a cualquier argentino cansado de estos así llamados planes económicos.
    "Lo hicieron no más", comenta un policía, no sé si perversamente esperanzado con alguna remilitarización. "Esto es el fin", dice el taxista que me lleva a la ciudad de Clorinda, y masculla palabrotas. Las radios argentinas, en el coche, desgranan angustia y rabia sobre el candente mediodía, como si los bordes mismos de este país fueran metáfora de lo que se viene: el precipicio.
   Tres horas después, ya en Resistencia y bajo un tormentón tropical, hablo con algunos dirigentes políticos locales y la desolación es común denominador. El gobernador chaqueño, Ángel Rozas, "está amargado y desconcertado -admite uno de sus íntimos-. Está agobiado moralmente porque en el Chaco más ajuste no se puede hacer". Hablo al estado vecino, Corrientes, y allí el panorama no es mejor: "Esto augura la renovación y exacerbación de todos los conflictos", me dicen.
   Las radios, la televisión, los periódicos del día no hablan de otra cosa: este país se empeña en no tener remedio. O, en otras palabras, sus presidentes son unánimemente traidores a sus propias promesas y sucumben a las órdenes del más feroz y fundamentalista neoliberalismo. Como Alfonsín primero, y Menem después, ahora De la Rúa se somete a las órdenes desalmadas: las ganancias de financistas y banqueros no se tocan; los ajustes los debe seguir pagando la población.
   El caso es que el ahora nuevo ministro, Ricardo López Murphy (del que el único chiste posible es que viene para cumplir todas las leyes de su segundo apellido juntas), se ha mostrado tan implacable como sus antecesores, pero con el bonus track de que ha decidido eliminar todos los subsidios a la educación y ha dispuesto de un plumazo el arancelamiento de las universidades públicas.
   Todos los rectores de las 29 universidades nacionales argentinas, sin excepción, han salido a decir que así es imposible la supervivencia del sistema educativo nacional y que no podrán pagar más que dos o tres meses de salarios a los profesores. Luego, el abismo. O sea, quizás el cierre, pero seguro un altísimo grado de conflicto social. De hecho, para este miércoles 21 se anuncia una huelga general de 36 horas, y casi todos los establecimientos educativos son objeto de tomas por parte de estudiantes y docentes, unidos en defensa de la educación pública.
   Y mientras el país arde, me pregunto si no será que con lo impolítico de sus medidas -sólo aplaudidas por el llamado establishment y algunos exfuncionarios de la dictadura, hoy devenidos empresario y banqueros- López Murphy no habrá querido también cumplir con los deseos ocultos de sus amigos militares, a los que tanto ayudó últimamente. Con el descontento social provocado en estos días es capaz de lograr que pase lo más inadvertida posible la recordación del golpe de Estado de hace 25 años, aquel otro marzo maldito en que Videla, Massera y sus jerarcas asaltaron el poder para una orgía de sangre y horror.
   Hoy, como entonces, gran parte de la clase política argentina se suicida irresponsablemente. Claro que la diferencia, para mejor, está en el hartazgo de la ciudadanía, desencantada hoy prácticamente de todo y a punto -es mi opinión y mi esperanza- de dar el imprescindible salto del hartazgo que paraliza a la acción capaz de modificar la espantosa realidad. Porque esto no da para más y sólo una feroz represión logrará imponer tan perverso plan económico.
   De lo que se trata, entonces, es de transformar la desazón en oportunidad. Porque si hay algo que une a la inmensa mayoría de los argentinos este fin de semana, a lo largo y ancho del país, es la sensación de límite. Y todo límite puede ser también una oportunidad para salir adelante. Porque sí hay opciones económicas para este país desdichado, rico hasta la exageración pero diezmado por la voracidad de unos pocos que, en pocas décadas, lo convirtieron en un raro paraíso poblado de indigentes.
   Y es que es mentira que este plan sea el único camino para la reactivación, como sostienen los que gobiernan la Argentina, tanto los que siguen a De la Rúa como los que se hicieron millonarios con Menem y los que oscilaron siempre entre unos y otros, es decir, los neoliberales que repiten el sonsonete del ajuste, y dicen -muy orondos- que no se puede gastar lo que no se tiene; que la convertibilidad no se toca porque sobrevendrá el caos; que primero hay que pagar las deudas antes de pedir más créditos y demás lugares comunes.
   Es mentira todo eso. La reactivación depende simple y sencillamente de que paguen impuestos los que hoy no pagan, o sea los ricos, los empresarios evasores y parasitarios, y los financistas y banqueros que siguen haciendo negocios a costa del pueblo. Hay una evasión comprobada (son datos oficiales) de entre 30.000 y 40.000 millones de dólares anuales, que obviamente no pagan las sociedades anónimas, los grandes inversores, los que apuestan a la bolsa. ¡Todas esas actividades que en la Argentina están, insólitamente, libres de impuestos!
   Y es mentira que terminar con la paridad dólar será escandaloso: acabar con esta absurda y ficticia equivalencia de un peso igual a un dólar impone simplemente que el Estado cubra (y puede hacerlo perfectamente) a los sectores populares y a las clases medias endeudadas en dólares. En otras palabras, se trata de hacer que los costos del fin de la convertibilidad recaigan sobre los que se beneficiaron durante la fiesta menemista que todavía continúa.
   Son un par de decisiones políticas que finalmente habrá que tomar y que alguien va a tomarlas alguna vez. Ojalá sea por las buenas y cuanto antes.
-Mempo Giardinelli 20 de marzo del 2001, Resistencia, Argentina


¿QUÉ SENTIRÁ?
(A PROPÓSITO DE LA MASACRE DEL NAYA)

Alguna vez se ha preguntado
¿Qué sentirá un ser humano al ser descuartizado
con una motosierra?
¿Un cosquilleo primero sobre la piel,
Seguido de un dolor inimaginable?
¿Un terror de morir,
Seguido del deseo de morir pronto?
¿Qué sentirá un ser humano al descuartizar a otro
con una motosierra?
¿Nervios, placer, desahogo?
¿La embriaguez de la sangre?
¿El brindis de la muerte?
¿Cómo se siente la motosierra en la mano
Cuando corta piel, Cuando corta músculo,
Cuando corta arterias,
Cuando corta hueso?
¿Qué sentirá un ser humano al saber que su dinero fue usado
para descuartizar a otro ser humano con una motosierra?
¿A qué le sabe la carne asada al ganadero,
La sopa de tomate al industrial,
La morcilla al militar?
¿Será que piensan o será que no?
¿Será que la misma mano que dio el dinero
lleva de la mano a su hija y a su esposa
a la iglesia?
¿Qué sentirá un ser humano al ser descuartizado
con una motosierra?
¿Será el dolor más grande que el odio?
¿Será que la sangre al derramarse llora?
¿Será que se grita o se calla?
¿Será que se maldice o se perdona?
¿Qué sentirá un ser humano al descuartizar a otro
con una motosierra?
¿Será que el muerto es él?
¿Será que la tierra ensangrentada no es tierra?
¿Será que el dinero de muerte no es dinero?
¿Será que el muerto es él,
El que mata, el que financia, el que aprueba?
¿Qué sentirá un muerto al descuartizar a un ser
vivo con una motosierra?
-León © 2001 Vía Internet, nosotros@la-nacion.net Nosotros: http://www.la-nacion.net


SOBRE LA CRÓNICA DE LA CIÉNAGA

Excelente la crónica de Fernando Estrada G. De una singular belleza literaria que no pierde, sin embargo, el estremecimiento humano ante el testimonio del horror causado por la ferocidad paramilitar. Conmueve, llena de sentido cada expresión, profundo, filosófico, es un texto que pertenece a los mejores logros que ya reconocemos los lectores de Joseph Conrad y Juan Goytisolo. ¡Qué bien que Número dé a conocer a escritores de tal calidad! En esta crónica se dimensiona una realidad tremenda que, sin duda, sólo pueden descubrirnos plumas privilegiadas, la figura disuelta en la gran laguna del viejo pescador, la belleza prosaica que nos describe dolores y la puesta antropoide de un modo de pensar y reflexionar de Agamenón. Todo ello sobre ese trasfondo terrible de seres humanos que quedan abandonados a su suerte por el Estado, por las fuerzas del orden. Impresionante descripción. Aquí en la narrativa de Estrada no se requiere la imagen; mucho más, la imagen es ofensiva, esa imagen light de los medios perturba. La expresión literaria del dolor lo consigue casi todo, como una burla al carácter efímero de lo inmediato, porque después de su lectura nos queda aquello que no pasa, y que sólo nos dan los buenos escritores.
Saludos.
-Augusto Díaz Villarreal
Cartagena de Indias

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