| COLOMBIA, ¿MUCHA NACIÓN? | |
|
Por Herbert Braun
Ilustraciones Andrés Borja |
|
![]() |
|
|
|
Muy difícil sería
imaginar las violencias colombia nas en los Estados Unidos. Al fin y
al cabo, a la región del norte llegaron los colonizadores anglos, convencidos
de que iban a crear nuevas vidas espirituales y también materiales en
el Nuevo Mundo por el solo hecho de haberse separado de la antigua sociedad,
de sus poderes, sus jerarquías, sus tradiciones, sus culturas y sus
cultos. Habían partido para no volver a cruzar el océano jamás. Buscaban
la libertad. Y así fue como en la Nueva Inglaterra los colonos se fueron
integrando en pequeños pueblos, cada uno con su iglesita y su one-room
colegio, y unos pedazos de tierra que todos trabajaban. Pensaban de
la misma manera, oraban a un solo Dios, leían la Biblia sin dialogar,
y les enseñaban a sus hijos que eran el chosen people, un pueblo -mejor
dicho, una serie de individuos- al que Dios había escogido para que
ejerciera una vida ejemplar aquí y en el más allá. Cada cual debía aceptar
a Dios, find God en su ser, en su fuero interno, abrirse a Él, y albergarlo.
A los que les llegaba alguna idea distinta -por bobos, por locos, o
porque estaban poseídos por el diablo- o a los que no acataban -sea
por pasión carnal o convicción religiosa- las rígidas normas dentro
de esas autoritarias culturas pueblerinas, nos les iba nada bien.
|
|
Bastante
difícil sería imaginarnos unas violencias estadounidenses en Colombia.
Es prácticamente imposible que se dé un Theodore Kaczynski, un unabomber
criollo, no tanto porque en Colombia la tecnología está tan poco extendida
que no valdría la pena oponerse a ella, sino porque ningún colombiano
se iría a vivir a una choza por allá en el páramo, año tras año, en
la pobreza total, sin música, sin radio, sin televisión, sin con quién
hacer el amor, para no comunicarse con nadie, estar ahí consigo mismo,
y ponerse a mandar unas bombas por correo sin que nadie supiera de su
autoría. En Colombia no se va uno de la sociedad. No se la rechaza.
Nadie, casi nadie, quiere separarse de ella. El colombiano, no importa
de qué clase social sea, o si vive en la ciudad o en el campo, busca
estar en sociedad, con otros, compartiendo, conversando, bailando, haciendo
parte de la esencia vital de la colectividad, de la humanidad.
|
|
|
|
Y
ahí estamos. Los rebeldes no se enmontaron para encontrarse consigo
mismos, sino para encontrarse con nosotros, con la ciudad, la civilización.
Y durante todo un medio siglo de historia, desde la urbe no hemos sabido
cómo integrarlos. Cosa complicada, Colombia. |
|
|
|
|
Esto
y mucho más encontrará en NÚMERO
Regresar a la Página Principal
Artículos en Internet | Suscripciones
| Editorial | Número
Ediciones | Números Anteriores
Revista
Número. Carrera 21 Nº85-40 . Telefax: [571] 635-8012¬ 635-8013
Bogotá, Colombia numero@elsitio.net.co
.