REVISTA NÚMERO 21

Mona      mechiroja

Ahora podemos penetrar, ángel de la jiribilla, en la sentencia de los Evangelios: «Llevamos un tesoro en un vaso de barro». Ahora, ya sabemos que la única certeza se engendra en lo que nos rebasa. Y que el icárico intento de lo imposible es la única seguridad que se puede alcanzar, donde tú tienes que estar ahora, ángel de la jiribilla.

—José Lezama Lima

Por Víctor Albarracín
Ilustraciones de Gaspar Guerra

 

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Mona mechirroja. Caracas con veinticuatro.Caminamoviendo el culo, del pelo se encarga el viento; duraznito blanco, dice quien la conoce.«Mechicocomechicocomechicoco», le gritan hijueputicas raquíticos chupabóxer en repetición de mantra, y tras cada invocación les llegan, desde la bolsa del pegante, la brisa del mar y el sabor del coco y la imagen del sol y las palmeras. Semáforo en rojo: ocasión de la mirada, revancha del ojo enrojecido luego de noches de trabajo en fábricas, de vigilancia nocturna en terrenos baldíos; revancha del ojo enrojecido, ahora brillante y cristalino en la contemplación de ese culo que se mueve como el mar, arrullando el duermevela de quien mira tras los polvorientos vidrios del bus. «Quita tus ojos y dame tu leche —susurra ella en actitud de Anita la huerfanita—, dame cariño y comida buena para esta pobre niña desprotegida y hambrienta. Tengo pelusa de fruta podrida, frutica rica echada a pique, cómeme toda antes que sea peor, cómeme ahora que aún sé muy bien, pero no te indigestes comiendo de mí. No te pido nada pero ya me debes, soy una muestra gratis que no podrás gastar, y en el intento te

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verás consumido en mi interior caliente y jugoso; ven pronto a que me frote los dientes con tu dedito gordo, ven pronto a darme lo que mi Dios no me dio». «Perra calenturienta», remilgan las que igual se lo dan al marido sin sacar provecho. Despertando envidia en la Caracas con 23, casi sin darse cuenta, piensa en su lengua moviéndose suave sobre el anillo del pacto circuncidado con el judío de ayer, en sus dientes blancos apresando la punta del iceberg que se pone caliente, o rodeando con los labios la mentira del turco que enmascara su sable, defensor de la nación de Mahoma en la profundidad de su coño que sigue sintiendo, aunque sea un negocio. Le silban, susurran, gritan, proponen, se enamoran, se sonrojan; la mirada desde las esquinas, desde los carros, desde las ventanas de los edificios de encima del suelo en que su culo mueve. Mona mechirroja enloqueciendo la iluminación nocturna del edificio Colpatria, convenciendo al yonqui, cobijado por la luz demente, de la verdad de su droga. Mona mechirroja haciendo sonrojar a mis amigos con su culo, con su boca puesta donde toca, con sus ojos que miran donde no toca, tocándome con ellos lo que quisiera sentir entre sus manos: mi pluma hinchada y lista para escribir nuestra historia; yo ponga la tinta y ella el papel que en sí y por sí hablaría de nuestros cuerpos a través de la sabiduría de su deseo. Monita mechirroja, confunde y hace leche lo que tengo para dar, toma y, a gusto, lo que me gusta, paladeando mi sabor con la punta de su lengua y yo el suyo con la mía, haciendo del otro el mutuo sabor.Despertando envidia en la Caracas con 23, casi sin darse cuenta, piensa en su lengua moviéndose suave sobre el anillo del pacto circuncidado con el judío de ayer, en sus dientes blancos apresando la punta del iceberg que se pone caliente, o rodeando con los labios la mentira del turco que enmascara su sable, defensor de la nación de Mahoma en la profundidad de su coño que sigue sintiendo, aunque sea un negocio. Le silban, susurran, gritan, proponen, se enamoran, se sonrojan; la mirada desde las esquinas, desde los carros, desde las ventanas de los edificios de encima del suelo en que su culo mueve. Mona mechirroja enloqueciendo la iluminación nocturna del edificio Colpatria, convenciendo al yonqui, cobijado por la luz demente, de la verdad de su droga. Mona mechirroja haciendo sonrojar a mis amigos con su culo, con su boca puesta donde toca, con sus ojos que miran donde no toca, tocándome con ellos lo que quisiera sentir entre sus manos: mi pluma hinchada y lista para escribir nuestra historia; yo ponga la tinta y ella el papel que en sí y por sí hablaría de nuestros cuerpos a través de la sabiduría de su deseo. Monita mechirroja, confunde y hace leche lo que tengo para dar, toma y, a gusto, lo que me gusta, paladeando mi sabor con la punta de su lengua y yo el suyo con la mía, haciendo del otro el mutuo sabor.

Claro que soy durazno, pelusita blanca, fruta jugosa a punto de secar; claro que voy por la calle moviendo el culo para sacudir las miradas que se le pegan; qué gran culo el que me he hecho en apenas quince años, qué suave pelo perfumado me ondea el viento de la tarde, amarillo y rojo como el Sol que se despide del día y le dice hola al ano de mis noches, de las noches en que me hueles como un perro sin buscar la mierda, deseando apenas ver la luz del Sol brotar de mi agujero oscuro, porque sabes que a pesar del cuerpo no soy cuerpo sino luz. Soy el desastre oscuro y luminoso con olor de origen, con brisa de Apocalipsis... Y por mi olor me das el gusto de tu leche caliente en mi boca, como queriendo alimentar la muerte para devolverla a su infancia; qué calor el que me sale por el pecho, por los ojos, por mi coño suave; soy duraznito blanco, redondo, simétrico y partido, dulce y abrigador; sé que soy fruta barata, festín del pobre aun en mi riqueza y sobre todo en mi ricura, porque sin duda sabes bien el sabor que brota de mi cuerpo.

Mona mechirroja, sol crepuscular andando por la calle. Sucia y perdida en su esplendor, dándolo todo aparentemente por nada, aunque sea un grave error pensarlo así; aunque fuera verdad, porque ella es cierta, pero su verdad, cierta de incertidumbres, no precisa de nosotros o de la creencia en sí; sus clientes más cercanos la llaman tarjeta de crédito: te da lo que quieras sin intercambios ni presentes, pero adquieres, sin darte cuenta, sin tener en cuenta, una deuda con la que cargas por siempre, deuda difusa e impagable, pues nunca llegas a saber qué o cuánto debes, aunque lo intentes, aunque quieras pagar... Piénsalo bien antes de intentarlo, porque vale la pena; pero tu pena no vale suficiente.

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Veintidós con trece y la mona levantando polvo, ojos zombis de oficinistas, abiertos más allá de lo soportable después de ocho horas de trabajo en empresas inmundas llenas de secretarias mojigatas y oportunistas que no dan nada si no es a cambio de algo más de lo que ellas mismas valen; secretarias cansadas del jefe que les coge el culo y de las ocho horas de gallinear y escribir cartas que dicen siempre lo mismo, cansadas de los juanetes y los tacones, la pestañina corrida y la cara llena de polvo; niños y viejas tuercen los ojos y las cabezas para prolongar el seguimiento de su ruta hasta el límite de la artritis o la mirada censora del padre o de la madre que tampoco disimula bien su deseo o envidia; trancón de las cinco y media, campo de guerra cansado y deseante.

Y del trancón y del deseo y en el campo de ojos, siguiendo la ruta, antes mañanera, iniciada en la 16 con cuarta, sede de las residencias Beirut, punto de partida imposible de desanudar tras innumerables sube y bajas en buses y busetas, aparece el technoman, lleno de correas cruzadas al estilo Rambo, parlantes y teclado midi, armas del ruido para enfrentar el ruido y la sordera de las grandes vías del transporte público, tecnología propia de su guerra y sus merengues trip-hop, escritos en honor de ella, a quien dedica ahora sonrisas de infantil inocencia que sin duda el pelo y la noche transfigurarán en risa nerviosa de arrechera imparable e impasible por la que se verá lanzado, como todos los días, a escribir la canción del día siguiente, deseo y sustento de su más acá y de su más allá que deja de pertenecerle:

Entre tu crica y mi dicka, la cosa se pone rica...

El camino limpio the perfect cut that’s the way baby just the red de la pinche sangre coming and cumming to mi little head a niña dicka mami haciendo bum bum bum en el big head bang turnando todo del pale blue to the rojo sangre y te imagino mami squeezing la lengüita on my naked body rolando la testa de imaginar las vueltas y los empujones mientras grito i love scopare i love to sing

you y te voy a singar y te voy a singar y te voy a chingar a mil por hora tu sweety pussy cat kitty pretty baby mi niña rica mi niña buena mi sweet little fifteen de mi testa resta el que rola y turna rolling y turning through del town del madness en que te sigo y te pregunto si voulez vous coucher avec moi si voulez vous mon vit de rose si quieres tú mon vit mi vita mi vita mi vitesse softly soave free kitty make it soft suave minha rica en el beyond del ano solar que es tu culo y mi luna mi sol y mi cuna cobija de la noche y de amor oscuro lo rico y lo duro de mi dicka en tu crica la rueda y el pistón pushing and turning y empuja y da vueltas que se mueve el tren que nos lleva el tren a dios rolando y con mi mazo dando niña soave niña buena yo por ti no tengo pena i want to fuck ya’ i want to suck ya’ yo quiero lick yr piscina inversa y con la lengua inside de tu inner subway el pliegue rico and thextura suave como las olas que golpean la nave i want to shake you i want to serve you shake well serve cold i’m turning you hot con mi chico johnny i want yr honey sin darte money diciendo y haciendo rolando y pelando quel chico johnny se vaya parando be good tonight be good with me síngame esta chica que ya lo apetece metete en la boca que ya lo merece el planet turns just in yr cunt torna en mi torno sigue la pista del pistón que empuja push&roll piston makes all empuja y empuja y saca mi forro saca de adentro mete de afuera la good jodienda de la pinche madre i fall i fall in love with you i’m loving love you así es mi muerte poder amarte es correr mi suerte i’m der tod y tú das mädchen je t’aime mi vida hasta la muerte from her to eternity from here to you con la tripa y el ojo la head and the bones yo busco explotarte en millions de colors el trazo de luz en la noche negra ven y que te vengas here and now and there y ever come and cum rica mamita ven y gira en my sweet dicka ven y corre maratones aunque queden moretones come and fuck me i’m not sick come and kiss me sin que importe ven y singa porque quieres porque al mundo hay que mover agítate bien y sírvete fría agítate bien y sírvete fría...

Diecisiete minutos de ruido espectral caribe y destruido en el beat de la troncal Caracas, 17 minutos de súplicas y llanto de niños que quieren que se calle, 17 minutos de señoras sonrojadas que le dan billetes para que se baje rápido, de colegiales enamorados que sueñan con cantar su deseo sin metáforas chichiperaltinas, etcétera. Y él no piensa más que en ella y siente su polla palpitando y huele la promesa nunca hecha y siempre cumplida de las cinco y media de la tarde y espera en la espera y empina la lanza y cambia de bus y empieza de nuevo.

Ella, en su línea, 20 con trece, saluda a los viejos con besos, y a los niños de preescolar con emisiones de aroma para invitarlos a crecer pronto, y a todos da el enigma de su cuerpo muriendo de calor, quemadura viva posándose en labios, introduciéndose cientos de vergas de todos los que quieren, es decir, de todos; devolviendo el brillo a las frutas secas, poniendo rojas las no maduradas; ella es milagro del deseo sin estatuas ni altares, ella es su altar, su espíritu es su cuerpo, su vida de exactamente antes y después del ahora vacío es su para siempre. Ella es su olor, su flujo y su coño que la acoge y la sobrepasa; ella es los millones de penes que brotan de sus poros, y como dardos van a enterrarse en el corazón del mundo; ella es el orgasmo del viento y el pulsar frenético de las bocinas. Siempre móvil, sin noción del trancón, es la luz en movimiento de la quince con 77.

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